Por Belén Cianferoni
Crónica de la persona que me está arruinando la vida Crónica de la persona que me está arruinando la vida
Otra vez más, pero ahora desde el principio.
Respiro. Vuelvo a empezar y sigo.
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Yo estoy algo incendiada porque, sin querer, borré dos de las crónicas que tenía listas para ustedes. Y ahora estoy así: tapada de nervios y de odio hacia mí misma, sin poder emplear el amado botón "deshacer" por pura negligencia mía. suficientemente buena ni capaz de planear como mina adulta.
Para este ser asqueroso lavo mal los platos.
Me mira con asco y me susurra: Rápido, Belén me digo para mis adentros, aunque mis de dos sean solo unos pedacitos de carne con alas que se desplazan por el teclado.
Me quedo pensando en esas mujeres enojadas que escriben escraches en Facebook que, por cierto, me alegran la vida, en la velocidad, la exactitud y el enojo que deben tener mientras escriben.
Hoy me siento así.
Con ganas de escrachar a alguien. Una persona que, en verdad, es muy pero muy maldita.
Me comunica a último momento sus planes y siento que estoy siempre atareada con ella y sus sesiones dudosas.
Es la pereza hecha humano.
Es un ser celoso y vengativo que rara vez mide sus acciones. Cada vez que hago algo con mucho esfuerzo, viene a decir me al oído:
Es muy malo. Rómpelo. Bórralo. Y me siento destruida cada vez que pasa por donde me encariño. Para esta persona nunca seré lo
Gorda, soltá esas Pepitos. ¿No ves que nadie te quiere? Me molesta desde que tengo memoria. Estoy harta. Arruinó noviazgos y amistades solamente porque no quiere verme feliz. Y lo peor de todo es que conozco perfectamente su voz.
Conozco sus horarios. Conozco su respiración cuan do está por atacar.
Porque vive conmigo.
Se sienta en mi silla.
Usa mis manos.
Firma con mi nombre.
A veces se disfraza de prudencia. Otras veces de perfeccionismo.
Casi siempre de "realismo".
Pero en el fondo no es más que miedo. Un miedo viejo que aprendió a sabotear antes que a confiar.
Hoy la quiero escrachar. Hoy la quiero señalar con el dedo y decirle: basta.
Basta, Belén Cianferoni Figueroa de arruinarme la vida, acepta que SOS capaz de quererte y de seguir pese a todo.
Basta! YA te puedes ir toman do el palo.
No porque haya desaparecido. No porque ya no me duela. Sino porque, a pesar de ella, vuelvo a empezar.
Vuelvo a escribir.
Vuelvo a intentar.
Y si algo le molesta profundamente a esa impostora que me habita, es que, aun incendiada, yo siga.








