Agostina Páez constinúa con tobillera electrónica tras protagonizar un incidente en un bar de Río de Janeiro.
La abogada argentina retenida en Brasil se reunió con el cónsul en Río: "Siento que me están usando de ejemplo" La abogada argentina retenida en Brasil se reunió con el cónsul en Río: "Siento que me están usando de ejemplo"
Agostina Páez, la abogada argentina que permanece retenida en Brasil con tobillera electrónica desde el pasado 14 de enero, mantuvo este lunes al mediodía una reunión junto a su equipo de abogados y al cónsul general argentino en Río de Janeiro, Jorge Enrique Perré. La letrada santiagueña no puede regresar al país luego de haber sido filmada mientras realizaba gestos racistas hacia empleados de un bar de la zona de Ipanema.
Antes de ingresar a la sede diplomática, Páez expresó su deseo de volver a la Argentina y continuar el proceso judicial desde su domicilio. "Lo que más quiero es volver al país y seguir el proceso desde casa", señaló. Tras el encuentro con el cónsul, deberá presentarse nuevamente ante el juez que lleva adelante la causa para acreditar que continúa en territorio brasileño y se encuentra a derecho.
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En diálogo con el canal TN, la joven de 29 años aseguró que nunca tuvo intención de discriminar. "No he tenido en ningún momento la intención de ser racista. Fue una reacción emocional, pero jamás imaginé la gravedad del hecho ni todo lo que vino después", sostuvo, y relató las consecuencias personales que enfrenta: miedo a salir a la calle, mudanzas forzadas y la filtración de datos personales.
Visiblemente angustiada, Páez denunció un presunto ensañamiento por parte de las autoridades brasileñas. "Siento que me están usando de ejemplo. Sé que hay otras personas detenidas por este mismo hecho, pero el ensañamiento ha sido conmigo", afirmó, al reiterar su pedido para regresar cuanto antes a la Argentina.
El último sábado, luego de haber permanecido detenida, la abogada pudo reencontrarse con su familia en la puerta del edificio donde se encuentra alojada. Su padre, Mariano Páez, y su hermana menor arribaron a Río de Janeiro tras conseguir pasajes de urgencia. El abrazo, cargado de emoción, marcó uno de los momentos más sensibles del caso, atravesado por la exposición mediática y la tensión judicial que aún continúa.








