A través de un documento político firmado por el secretario general de la fuerza, Luis Ger.
El partido Movimiento Justicia y Libertad se pronunció contra la reforma laboral El partido Movimiento Justicia y Libertad se pronunció contra la reforma laboral
El partido Movimiento Justicia y Libertad objetó la instrumentación del Fondo de Asistencia Laboral, o cese laboral, que forma parte del proyecto oficialista de reforma laboral. Fue a través de un documento firmado por el secretario general Luis Ger, titulado: "Metáfora sobre el poder, el trabajo y la democracia".
El mismo se transcribe a continuación:
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El FAL fue durante décadas el fusil reglamentario del Ejército Argentino. Su nombre significaba "fusil automático liviano". Liviano en peso. Pesado en consecuencias. Era el arma del orden vertical. Del mando. Del disparo que no dialoga. El FAL no discute: ejecuta. Hoy, en el escenario político argentino, parece haberse instalado otro FAL. No metálico, no de pólvora. Un FAL jurídico. Un FAL normativo. Un FAL que no dispara balas sino reformas laborales. (El FAL - Fondo de Asistencia Laboral - en la Ley Laboral argentina es un mecanismo que busca financiar indemnizaciones derivadas de despidos y otras obligaciones laborales. Cada empleador debe constituir un fondo propio, que se financia con aportes mensuales obligatorios, donde las grandes empresas aportarán un 1% y las micro, pequeñas y medianas empresas un 2,5% de cada trabajador. Este fondo se utilizará para cubrir indemnizaciones por despido, preaviso, integración, capacidad, entre otros y se administra con patrimonio separado, inembargable e inajenable)
La Ley de Contrato de Trabajo columna vertebral de los derechos laborales desde 1974 aparece en el debate público bajo el fuego de reformas impulsadas por el presidente Javier Milei y acompañadas en el plano del orden público por Patricia Bullrich. Dos nombres, una narrativa: desregulación y disciplina.
El primer FAL: el del plomo. El fusil clásico tenía una lógica simple: imponer autoridad por la fuerza. Era instrumento del Estado cuando la política se agotaba. Representaba una concepción del poder donde la obediencia era inmediata y el conflicto se resolvía por superioridad de fuego. El segundo FAL: el de la flexibilización. El nuevo FAL metafórico opera de otra manera. No suena. No estalla. Se publica en el Boletín Oficial. No reduce cuerpos, reduce derechos. No perfora carne, perfora garantías.
Cuando se habla de: ampliación del período de prueba, reducción de indemnizaciones, debilitamiento de la negociación colectiva, penalización indirecta de la protesta, se configura un dispositivo que no necesita pólvora: necesita mayoría legislativa y aparato represivo preventivo. Este FAL jurídico no apunta al enemigo externo; apunta al trabajador organizado. De la fábrica al protocolo. El FAL militar custodiaba fronteras.
El FAL normativo custodia mercados. En paralelo a la reforma laboral, se implementan protocolos de seguridad que endurecen la respuesta frente a la protesta social. El mensaje simbólico es claro: primero se flexibiliza, luego se disciplina. El trabajador pasa de sujeto de derecho a variable de ajuste.
El lenguaje del poder
El FAL original tenía una cadencia seca. El FAL laboral tiene una retórica técnica: competitividad, modernización, eficiencia. Pero toda metáfora revela algo profundo: cuando el derecho pierde su función protectoria, el contrato deja de ser pacto y se transforma en imposición.
Democracia o doctrina de choque
Argentina construyó su derecho laboral como respuesta a la desigualdad estructural entre capital y trabajo. La Ley de Contrato de Trabajo nació para equilibrar fuerzas. Reformarla no es ilegítimo. Pero hacerlo bajo una lógica de shock, debilitando el principio protectorio y acompañándolo de endurecimiento del control social, instala una pregunta política central: ¿Estamos ante una modernización o ante un nuevo modelo de disciplinamiento?
El FAL y la memoria
El fusil pertenece a una etapa de nuestra historia que dejó heridas profundas. El derecho laboral pertenece a una etapa de conquistas sociales que construyeron ciudadanía. Cuando el poder político combina desregulación económica con control punitivo de la protesta, el símbolo es fuerte: el mercado primero, el conflicto bajo vigilancia.
Conclusión: elegir el instrumento
Toda sociedad elige sus herramientas. Puede elegir el FAL que dispara.
Puede elegir el FAL que flexibiliza. O puede elegir el diálogo social, la negociación colectiva y el fortalecimiento institucional. La verdadera fortaleza de una Nación no está en el calibre de su arma ni en la dureza de su decreto, sino en la legitimidad de sus acuerdos. Porque el poder que se impone por la fuerza sea física o normativa puede ordenar por un tiempo. Pero el poder que se construye con justicia social es el único que perdura.








