Tras la muerte de Luis Brandoni, advierten sobre el alto riesgo de accidentes domésticos en adultos mayores.
"El 56% de los accidentes de adultos mayores ocurre en el hogar y alertan sobre riesgos evitables" "El 56% de los accidentes de adultos mayores ocurre en el hogar y alertan sobre riesgos evitables"
La muerte del reconocido actor Luis Brandoni, tras sufrir un accidente doméstico que derivó en un derrame subdural, generó conmoción y reavivó el debate sobre la seguridad de los adultos mayores dentro de sus propias viviendas.
El caso, que impactó profundamente en la opinión pública, expone una problemática frecuente pero muchas veces invisibilizada: los accidentes hogareños en personas mayores, que en numerosos casos terminan con consecuencias graves o fatales.
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Según advirtió el Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, el 56% de los accidentes que afectan a este grupo etario ocurre dentro del hogar, un dato que surge de estadísticas que incluso podrían estar desactualizadas y ser aún más alarmantes en la actualidad indicó en diálogo con EL LIBERAL.
"Existe una contradicción: el lugar que debería ser el más seguro termina siendo el más peligroso", explicó Semino, al tiempo que remarcó la necesidad de revisar las condiciones en las que viven millones de adultos mayores.
Uno de los factores clave es la propia configuración del hogar. Con el paso del tiempo, las personas tienden a acumular muebles, objetos y recuerdos que reducen los espacios de circulación y aumentan las probabilidades de tropiezos o caídas.
Barreras invisibles
A esto se suman lo que el especialista denomina "barreras invisibles": pequeños detalles estructurales que no suelen percibirse pero que representan un riesgo concreto.
Entre ellos, mencionó los escalones de baja altura que no están señalizados con colores contrastantes, lo que dificulta su identificación, especialmente en personas con problemas de visión o movilidad.
También advirtió sobre la falta de adecuación en los baños, que suelen ser espacios reducidos y sin elementos de seguridad. "Es fundamental contar con agarraderas y dimensiones adecuadas para moverse con libertad", señaló.
En ese sentido, cuestionó el diseño tradicional de muchas viviendas en Argentina, donde se prioriza el tamaño de otros ambientes en detrimento del baño.
Otro punto crítico es el uso de bañeras, que Semino consideró directamente peligrosas. "Deberían eliminarse, porque son una de las principales causas de caídas", afirmó.
La forma en que se abren las puertas también puede marcar la diferencia. Las puertas que abren hacia adentro del baño pueden impedir el rescate de una persona que sufre una caída en su interior.
"Cambiar la apertura hacia afuera o instalar puertas corredizas es una solución simple y de bajo costo", explicó el defensor.
Factores de riesgo
Los pisos representan otro factor de riesgo importante. El uso de materiales resbaladizos, como porcelanatos brillantes, incrementa la posibilidad de caídas.
Asimismo, las alfombras, especialmente las de pelo alto, pueden provocar tropiezos, ya que dificultan el desplazamiento.
Semino explicó que con el envejecimiento cambia la forma de caminar: se pierde el apoyo completo del pie y se tiende a arrastrarlo, lo que aumenta el riesgo de engancharse con superficies irregulares.
Frente a este escenario, insistió en la importancia de adoptar medidas preventivas que, en muchos casos, son simples y económicas.
El uso de bastones o trípodes, por ejemplo, puede reducir significativamente el riesgo de caídas, aunque muchas personas lo rechazan por cuestiones estéticas.
"Priorizar la seguridad por sobre la apariencia es clave para prevenir accidentes", sostuvo.
Veredas y escalones, desafíos externos
El problema no se limita al interior de las viviendas. Al salir al exterior, los adultos mayores enfrentan veredas en mal estado, escalones sin señalización y superficies no antideslizantes.
Sin embargo, Semino enfatizó que el hogar es el primer lugar donde deben realizarse cambios.
También subrayó la necesidad de que estas cuestiones sean contempladas en los códigos de edificación y en las políticas públicas.
"Son modificaciones de bajo costo, pero con un impacto enorme en la prevención", afirmó.
El caso de Brandoni, más allá del dolor que generó, se convierte así en un llamado de atención sobre una problemática que afecta a miles de familias.
La prevención, coinciden los especialistas, es la herramienta más eficaz para evitar este tipo de tragedias. Y en muchos casos, depende de decisiones simples que pueden marcar la diferencia entre un entorno seguro y uno de alto riesgo.
La seguridad en el hogar, concluyen, no debe darse por sentada, especialmente cuando se trata de una población cada vez más numerosa y vulnerable.
El desafío es transformar las viviendas en espacios verdaderamente seguros y adaptados a las necesidades del paso del tiempo.








