Por Monseñor José Luis Corral, actual Obispo Diocesano.
Aniversario del fallecimiento de Monseñor Jorge Gottau, Primer Obispo de la Diócesis de Añatuya Aniversario del fallecimiento de Monseñor Jorge Gottau, Primer Obispo de la Diócesis de Añatuya
Un corazón misionero que sigue latiendo
En la historia silenciosa de nuestra tierra, donde el monte se vuelve oración y el camino se hace ofrenda, Dios regaló a su pueblo un pastor según su Corazón.Monseñor Jorge Gottau no fue simplemente un hombre de su tiempo, sino un signo vivo del amor de Dios que se inclina, que sale al encuentro, que se hace cercano.
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Su vida fue una respuesta. No una respuesta teórica, sino encarnada, concreta,cOticiana. Alli donde otros velan distancla. El vela mision; donde muchos encontraban pobreza, él descubría un tesoro escondido; donde parecía no haber caminos, él los abría con fe, paciencia y entrega.
Hombre de profunda oración, supo arrodillarse ante Dios para luego ponerse de pie ante los hombres. Su jornada comenzaba en el silencio del sagrario y se prolongaba en el polvo de los caminos, en el calor agobiante, en la visita al ultimo rancho, en la escucha atenta de cada corazón.
Porque sabía que no hay
Su corazón fue moldeado en la escuela del Evangelio: sencillo, humilde,confiado. No buscó honores ni seguridades; eligió, mas bien, la pobreza fecunda del que se abandona en la Providencia. Vivió con lo esencial, pero dio siempre lo mejor. Y en ese dar sin medida, se fue haciendo padre de un pueblo que lo reconoció como propio.
Fue pastor con olor a oveja, misionero sin descanso, sembrador paciente. Sus
manos bendecian, repartian, construían, sostenian. Su palabra animaba. En medio de las dificultades, nunca perdió la esperanza. Supo que la cruz forma parte del camino, pero también que en ella germina la vida nueva. Por eso, aun en el dolor, su alma permanecía serena, sostenida por la certeza de que todo está en manos de Dios.
Hoy, su memoria no es sólo recuerdo: es llamada. Nos invita a volver a esencial, a redescubrir la fuerza de una fe vivida con autenticidad, a dejarnos
enviar nuevamente como discípulos misioneros. Nos desafía a salir, porque un corazón verdaderamente entregado no deja de latir, y el suyo, unido al Corazon de Cristo, sigue latiendo en esta tierra, en cada gesto de caridad, en cada paso misionero, en cada vida ofrecida.
Que su testimonio encienda en nosotros el mismo fuego que su entreda nos Imbuise a caminar y que, como él, podamos decir cada día: mi única preocupación será evangelizar.
+José Luis Corral, SVD
Obispo de Añatuya








