El Gobierno apuesta a que alimentos, combustibles y tarifas ayuden a consolidar una nueva desaceleración inflacionaria. En la Casa Rosada creen que un índice más bajo puede mejorar el clima social en medio de crecientes tensiones políticas.
Las tres variables que sigue de cerca el Gobierno para que mayo vuelva a mostrar inflación a la baja Las tres variables que sigue de cerca el Gobierno para que mayo vuelva a mostrar inflación a la baja
El Gobierno nacional encontró en el último dato de inflación un alivio inesperado en medio de semanas atravesadas por conflictos políticos, protestas universitarias y disputas internas dentro del oficialismo. Luego de que el Indec informara que la inflación de abril fue de 2,6%, ocho décimas menos que en marzo, la administración de Javier Milei concentra ahora toda su atención en tres variables económicas para intentar que mayo vuelva a mostrar una desaceleración.
En la Casa Rosada consideran clave el comportamiento de los alimentos, el impacto de los combustibles y el efecto de las tarifas energéticas sobre el índice general de precios. El objetivo es claro: sostener la tendencia descendente de la inflación y recuperar algo de aire político tras varios meses de desgaste.
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La baja de abril estuvo impulsada principalmente por la desaceleración en educación y alimentos. El rubro educativo, que en marzo había tenido fuertes aumentos cercanos al 12% por el inicio del ciclo lectivo, en abril mostró subas mucho menores, cercanas al 4%. A eso se sumó una moderación en alimentos, que cerró el mes con incrementos en torno al 1,5%.
Para evitar sobresaltos durante mayo, el Ejecutivo avanzó además con medidas puntuales. YPF aplicó un aumento reducido en combustibles, cercano al 1%, mientras que el Ministerio de Economía decidió postergar hasta noviembre el traslado a tarifas del mayor costo del gas importado por Enarsa.
Desde el entorno presidencial aseguran que esas decisiones buscan "dar previsibilidad" y evitar que algunos aumentos regulados impacten de lleno en la inflación del mes.
El propio Milei reconoció en las últimas horas el malestar social generado por el ajuste económico. "Yo entiendo que la gente se sienta mal porque cayó la actividad y el salario", admitió el mandatario durante una entrevista, aunque volvió a responsabilizar a sectores opositores y financieros por las tensiones económicas de las últimas semanas.
Las consultoras privadas también observan señales de desaceleración. María Castiglioni, directora de la consultora C&T, sostuvo que "el promedio de inflación de las últimas cuatro semanas ronda el 2,2%", y explicó que nuevamente alimentos y educación aparecen como los rubros que menos presión ejercen sobre el índice general.
Sin embargo, los datos de consumo todavía muestran un escenario frágil. Mientras la utilización de la capacidad instalada industrial mejoró alrededor de 5%, otros indicadores continúan en retroceso. La compra de yerba mate cayó 2,2% y el consumo de carne vacuna registró una baja cercana a cinco kilos por habitante.
En paralelo al frente económico, el Gobierno enfrenta un escenario político cargado de tensión. La Marcha Federal Universitaria volvió a poner en agenda el reclamo por mayor presupuesto para las universidades públicas y reunió en Plaza de Mayo a rectores, docentes, estudiantes, sindicatos y dirigentes de distintos espacios políticos.
Lejos de buscar descomprimir el conflicto, el oficialismo eligió confrontar. Milei compartió mensajes en redes sociales que calificaban la movilización como "opositora" y "desestabilizadora", mientras desde el Gobierno insistieron en reclamar auditorías y mayor control sobre los fondos destinados a las universidades.
Dentro del oficialismo también continúan los movimientos de poder. Karina Milei avanzó en el armado libertario dentro del Congreso y consolidó posiciones propias en medio de las diferencias con sectores vinculados a Santiago Caputo.
Al mismo tiempo, la oposición intentó avanzar en Diputados contra Manuel Adorni mediante pedidos de interpelación parlamentaria, aunque no logró reunir el quórum necesario para tratar el tema.
En ese contexto, el Gobierno apuesta a que una nueva baja de la inflación permita cambiar el eje de la discusión pública y mejorar el humor social. En Balcarce 50 saben que, más allá de la confrontación política, el principal desafío sigue siendo económico: lograr que la desaceleración de los precios se refleje finalmente en el bolsillo de la gente.








