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Las tres variables que sigue de cerca el Gobierno para que mayo vuelva a mostrar inflación a la baja 

El Gobierno apuesta a que alimentos, combustibles y tarifas ayuden a consolidar una nueva desaceleración inflacionaria. En la Casa Rosada creen que un índice más bajo puede mejorar el clima social en medio de crecientes tensiones políticas.

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16/05/2026 11:52 Política
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El Gobierno nacional encontró en el último dato de inflación un alivio inesperado en medio de semanas atravesadas por conflictos políticos, protestas universitarias y disputas internas dentro del oficialismo. Luego de que el Indec informara que la inflación de abril fue de 2,6%, ocho décimas menos que en marzo, la administración de Javier Milei concentra ahora toda su atención en tres variables económicas para intentar que mayo vuelva a mostrar una desaceleración.

En la Casa Rosada consideran clave el comportamiento de los alimentos, el impacto de los combustibles y el efecto de las tarifas energéticas sobre el índice general de precios. El objetivo es claro: sostener la tendencia descendente de la inflación y recuperar algo de aire político tras varios meses de desgaste.

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Los bancos respaldaron los créditos en dólares y destacaron la nueva medida del GobiernoLa decisión del Gobierno de flexibilizar el acceso de las empresas a los créditos en dólares generó distintas reacciones dentro del ámbito económico. Mientras la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) respaldó la iniciativa y la consideró un avance para el sistema financiero, algunos economistas cuestionaron el cambio y recordaron los problemas derivados del endeudamiento en moneda extranjera durante la crisis de 2001.La nueva normativa permitirá que los bancos amplíen el universo de empresas que pueden acceder a préstamos en dólares. El límite establecido es del 15% de los depósitos que cada entidad posee en moneda extranjera. Hasta ahora, este tipo de financiamiento estaba principalmente destinado a compañías con ingresos genuinos en dólares o vinculadas a actividades de comercio exterior.El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que la modificación responde a un pedido de distintos sectores productivos y que busca generar mayor dinamismo en el mercado de crédito. "Hasta ahora los bancos con sus depósitos en dólares le podían prestar a las empresas que generaban dólares o tenían la garantía de empresas que generaban dólares. Hoy estamos extendiendo esa posibilidad a todas las empresas, pero dentro de un marco macroprudencial", explicó.Caputo también sostuvo que el objetivo es ampliar las alternativas de financiamiento para las compañías en un contexto en el que las tasas de los préstamos en pesos todavía resultan elevadas para determinadas actividades. Además, señaló que las empresas que reciban estos créditos deberán liquidar los dólares en el mercado oficial y convertirlos en pesos.Desde ADEBA, en cambio, la evaluación fue directamente positiva. La entidad que agrupa a los principales bancos privados de capital nacional afirmó que la medida permitirá mejorar la utilización de los ahorros en moneda extranjera y ampliar el financiamiento destinado al sector productivo."Este cambio promueve una intermediación financiera más eficiente de los ahorros en dólares hacia el sector privado", señalaron desde la asociación. En el mismo sentido, remarcaron que la modificación puede favorecer tanto el crecimiento de los depósitos en dólares como la generación de nuevos préstamos para empresas. "Es un paso más en la dirección correcta", concluyeron.La entidad también consideró que las nuevas reglas podrían incentivar que parte de los dólares que actualmente permanecen fuera del sistema financiero sean canalizados hacia los bancos. De acuerdo con su postura, esto contribuiría a fortalecer el mercado de crédito en moneda extranjera durante los próximos años.Sin embargo, la medida también recibió fuertes cuestionamientos. El exministro de Economía Hernán Lacunza advirtió sobre el riesgo de que empresas que cobran principalmente en pesos asuman deudas en dólares. El economista recordó la experiencia de fines de la década de 1990 y planteó que una eventual suba pronunciada del tipo de cambio podría complicar la capacidad de pago de esas compañías."Ya hicimos eso a fines de los noventa y terminamos con la pesificación asimétrica, no cometamos los mismos errores", sostuvo Lacunza. Además, defendió la necesidad de desarrollar el crédito en moneda local para aquellas empresas cuyos ingresos están nominados en pesos.En una postura similar, el expresidente del Banco Central Guido Sandleris calificó la decisión como una "mala idea" y cuestionó que se modifique una de las regulaciones que, según su visión, funcionó como un mecanismo de protección frente al riesgo cambiario.Sandleris consideró que la flexibilización "erosiona uno de los pocos consensos relevantes" que Argentina había construido en materia de regulación bancaria en dólares. Su principal preocupación apunta al descalce entre la moneda en la que una empresa genera sus ingresos y aquella en la que toma una deuda.El debate, de esta manera, quedó planteado entre dos miradas. Por un lado, el Gobierno y ADEBA sostienen que existe una gran cantidad de dólares depositados en el sistema que pueden ser utilizados para ampliar el financiamiento y favorecer la actividad productiva. Por otro, los críticos de la medida advierten que el crédito en dólares puede aumentar la exposición al riesgo cambiario si llega a empresas que no generan ingresos en esa moneda.La discusión tendrá ahora una nueva etapa con la implementación de la normativa y las condiciones que establezca el Banco Central para regular estas operaciones. El Gobierno apuesta a que el cambio permita profundizar el crédito y movilizar los ahorros en dólares, mientras que sus detractores seguirán de cerca el impacto que pueda tener sobre el sistema financiero y la capacidad de pago de las empresas.

La baja de abril estuvo impulsada principalmente por la desaceleración en educación y alimentos. El rubro educativo, que en marzo había tenido fuertes aumentos cercanos al 12% por el inicio del ciclo lectivo, en abril mostró subas mucho menores, cercanas al 4%. A eso se sumó una moderación en alimentos, que cerró el mes con incrementos en torno al 1,5%.

Para evitar sobresaltos durante mayo, el Ejecutivo avanzó además con medidas puntuales. YPF aplicó un aumento reducido en combustibles, cercano al 1%, mientras que el Ministerio de Economía decidió postergar hasta noviembre el traslado a tarifas del mayor costo del gas importado por Enarsa.

Desde el entorno presidencial aseguran que esas decisiones buscan "dar previsibilidad" y evitar que algunos aumentos regulados impacten de lleno en la inflación del mes.

El propio Milei reconoció en las últimas horas el malestar social generado por el ajuste económico. "Yo entiendo que la gente se sienta mal porque cayó la actividad y el salario", admitió el mandatario durante una entrevista, aunque volvió a responsabilizar a sectores opositores y financieros por las tensiones económicas de las últimas semanas.

Las consultoras privadas también observan señales de desaceleración. María Castiglioni, directora de la consultora C&T, sostuvo que "el promedio de inflación de las últimas cuatro semanas ronda el 2,2%", y explicó que nuevamente alimentos y educación aparecen como los rubros que menos presión ejercen sobre el índice general.

Sin embargo, los datos de consumo todavía muestran un escenario frágil. Mientras la utilización de la capacidad instalada industrial mejoró alrededor de 5%, otros indicadores continúan en retroceso. La compra de yerba mate cayó 2,2% y el consumo de carne vacuna registró una baja cercana a cinco kilos por habitante.

En paralelo al frente económico, el Gobierno enfrenta un escenario político cargado de tensión. La Marcha Federal Universitaria volvió a poner en agenda el reclamo por mayor presupuesto para las universidades públicas y reunió en Plaza de Mayo a rectores, docentes, estudiantes, sindicatos y dirigentes de distintos espacios políticos.

Lejos de buscar descomprimir el conflicto, el oficialismo eligió confrontar. Milei compartió mensajes en redes sociales que calificaban la movilización como "opositora" y "desestabilizadora", mientras desde el Gobierno insistieron en reclamar auditorías y mayor control sobre los fondos destinados a las universidades.

Dentro del oficialismo también continúan los movimientos de poder. Karina Milei avanzó en el armado libertario dentro del Congreso y consolidó posiciones propias en medio de las diferencias con sectores vinculados a Santiago Caputo.

Al mismo tiempo, la oposición intentó avanzar en Diputados contra Manuel Adorni mediante pedidos de interpelación parlamentaria, aunque no logró reunir el quórum necesario para tratar el tema.

En ese contexto, el Gobierno apuesta a que una nueva baja de la inflación permita cambiar el eje de la discusión pública y mejorar el humor social. En Balcarce 50 saben que, más allá de la confrontación política, el principal desafío sigue siendo económico: lograr que la desaceleración de los precios se refleje finalmente en el bolsillo de la gente.

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