Por Dra. Gema Frühbeck.
Obesidad y entorno: cuando la biología se enfrenta a la ciudad moderna Obesidad y entorno: cuando la biología se enfrenta a la ciudad moderna
Durante décadas, la obesidad se interpretó como una suma de elecciones individuales. Hoy sabemos que esa mirada resulta insuficiente. La evidencia científica muestra que el aumento sostenido del exceso de peso responde, en gran medida, a un desajuste entre nuestra biología adaptada a la escasez y un entorno urbano que favorece el sedentarismo y el consumo constante de alimentos de alta densidad calórica.
En el Perú, esta tensión se expresa con claridad. Según el Ministerio de Salud del Perú (ENDES 2024), más del 60% de adultos presenta exceso de peso, y cerca de 7 de cada 10 peruanos viven con sobrepeso u obesidad. No se trata solo de cifras: es el reflejo de ciudades donde el tiempo es limitado, la oferta alimentaria está dominada por productos ultra procesados y la actividad física ha dejado de formar parte de la vida cotidiana.
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Desde la biología, el problema es aún más complejo. El tejido adiposo no es un simple depósito de grasa, sino un órgano activo que participa en la regulación hormonal y metabólica. Cuando su función se altera, se desencadenan procesos inflamatorios y resistencia a la insulina que incrementan el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud advierte que la obesidad es uno de los principales determinantes de las enfermedades no transmisibles.
Las consecuencias no se limitan al ámbito clínico. El exceso de peso impacta en la capacidad productiva, en la sostenibilidad de los sistemas de salud y en la calidad de vida de la población. En un país que aún enfrenta desigualdades en nutrición, la coexistencia de carencias y excesos evidencia una transformación profunda del entorno alimentario y social que exige respuestas estructurales, más allá de intervenciones aisladas.
Desde la investigación y la práctica clínica, hemos aprendido que no existen soluciones únicas. En un número cada vez mayor de hospitales se aborda la obesidad desde una perspectiva integral, combinando evaluación metabólica, apoyo nutricional, intervención en el estilo de vida y, cuando es necesario, tratamientos específicos adaptados a cada paciente. Este enfoque reconoce que la variabilidad individual es clave y que la medicina personalizada permite mejores resultados a largo plazo.
Sin embargo, el tratamiento individual no basta. La prevención requiere transformar el entorno: facilitar el acceso a alimentos saludables, promover entornos urbanos activos y fortalecer la educación nutricional desde etapas tempranas. Comprender la obesidad como el resultado de la interacción entre biología y contexto no solo cambia la forma de tratarla, sino también la manera en que la sociedad decide enfrentarla.
El desafío no radica únicamente en cambiar conductas, sino en construir entornos que hagan posible una vida más saludable. Es un reto por el que todos podemos trabajar, y para el que todos tenemos una respuesta desde nuestra propia responsabilidad personal, profesional y social.
Fuente:Infobae.








