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Golombek a EL LIBERAL: "A la Argentina los trastornos de sueño le cuestan un 1,3% del PBI"

"Si hay una tensión entre los dos, el resultado de esa tensión perjudica la salud. El más común de todos entre los ritmos biológicos es el sueño-vigilia".

22/05/2026 06:00 Santiago
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"Somos, en cierta forma, relojes con patas", define con claridad didáctica el doctor Diego Golombek, director del Laboratorio Interdisciplinario del Tiempo.

En el marco de la Expo Smart City, que se desarrolló en nuestra provincia, el especialista presentó ayer una enjundiosa charla titulada "La ciudad circadiana. Influencia de los ritmos-relojes biológicos en la salud-en la sociedad. Cronobiología, ritmos biológicos-políticas públicas".

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Previo a su disertación, concedió una entrevista exclusiva a EL LIBERAL. Golombek desentrañó los misterios de ese "pedacito de cerebro" que mide el tiempo y le dice al cuerpo qué hora es: nuestro reloj biológico.

El científico advierte que hoy nos enfrentamos a una batalla diaria y silenciosa: la tensión permanente entre el tiempo que llevamos adentro y el tiempo que nos impone la sociedad.

-Diego, fundamentalmente, ¿de qué manera influyen los ritmos y los relojes en la salud de la sociedad?

Somos, en cierta forma, relojes con patas. Tenemos un pedacito de cerebro que mide el tiempo y le dice al cuerpo qué hora es, el reloj biológico. Pero es una interacción permanente entre el tiempo que tenemos adentro y el tiempo que impone la sociedad, que no son iguales. Si hay una tensión entre los dos, el resultado de esa tensión muchas veces perjudica la salud. El más común de todos, obviamente, entre los ritmos biológicos es el sueño-vigilia. Y si no dormimos bien, dormimos poco o dormimos 10 horas, las consecuencias son inmediatas. Vamos a estar somnolientos al día siguiente, de mal humor, porque el tiempo también influye en el estado de ánimo, y sobre todo nos vamos a enfermar más, vamos a estar más susceptibles a enfermedades, vamos a tener menos posibilidad de consolidar memorias, vamos a estar menos productivos, vamos a tener más accidentes, y encima todo eso es muy caro. Nosotros calculamos, con un grupo de economistas, que a Argentina los trastornos de sueño, los trastornos de ritmos biológicos, le cuestan más o menos un 1,3% del Producto Bruto Interno, un fangote de plata. Así que hay que prestar atención a este tiempo del lado de adentro.

Consejos

-En ese sentido, ¿cuáles son las soluciones como para evitar esos desincronización en el sueño?

Podríamos hablar de dos tipos de soluciones, unas que son más individuales, que es lo que nosotros podemos hacer para dar mejor a ritmos biológicos, mejor sueño, y otras que son ya de políticas públicas. Dentro de los individuales hay una cantidad de consejos que son, en el fondo, consejos de abuela, es un sentido común, pero que hay que aplicarlos, que se han dado a llamar higiene del sueño, globalmente. Que tiene que ver con dormir la cantidad de horas adecuada, que para adultos es un mínimo de 7 horas, tener un dormitorio oscuro, silencioso y templado.

Templado porque tiene que bajar la temperatura del cuerpo para dormir bien, separar el horario de la cena del horario de irnos a dormir, exponernos mucho a la luz durante el día, ser regulares con el horario de sueño, más o menos ir a dormir y despertarnos a la misma hora todos los días. La cena, además de separarla del horario de dormir, tiene que ser más liviana.

Y en Argentina la cena es muy tarde y además es muy pesada, porque es el momento en el cual nos encontramos con la familia, con los amigos y esto. Hacer ejercicio durante el día, no a última hora, porque eso también cambia el metabolismo.

Hay que desterrar un poquitito las pantallas del dormitorio, porque esa es la famosa luz mala que está en el dormitorio. Eso a nivel individual.

Pero a nivel de políticas públicas hay mucho que podemos hacer. Pensar cuáles son los horarios adecuados para la escuela, los horarios adecuados para el trabajo, qué hacer, cómo regular los turnos de trabajo rotativos, cómo regular la iluminación pública para que realmente sea segura pero no sea excesiva. Así que la combinación entre lo individual y lo social puede hacer que tengamos muchos mejores ritmos y sueño y eso va a conllevar una mejor calidad de vida.

Las alondras y los búhos

- ¿Cuánto influyen las alondras y los búhos en este ritmo circadiano?

Muchísimo. Todos tenemos un reloj, pero no marca la misma hora. Hay personas que son más matutinas (alondras), personas que son más vespertinas (búhos). En general somos todos más o menos flexibles e intermedios, pero en una proporción de gente, un 20% más o menos, que son extremadamente matutinos o extremadamente vespertinos. Con lo cual ahí ya puede haber incluso un componente genético, no solamente un componente cultural. Y uno está peleando contra eso permanentemente.

Si uno es un búho, un adolescente típico búho, y lo hacen despertar tempranísimo y en oscuridad para ir a la escuela tan temprano, no va a rendir bien. Cambia la noche y va a estar sin poder dormir. Si uno es un alondra extremo y todo bien con levantarse a la mañana, ir a trabajar, lo que fuera, pero después te invitan a una reunión social a la noche y estás hecho un zombi. Con lo cual influye mucho y el primer paso a esto es escuchar ese tic-tac, escuchar el tic-tac del reloj biológico y tratar de ajustar nuestras actividades a lo que dice nuestro reloj. No siempre es fácil y en general la sociedad conspira contra esto porque hay un tiempo social que no coincide con el tiempo individual. Pero una vez que lo escuchamos y ponemos en marcha mecanismos para tratar de estar más acorde con ese reloj interno, nos empieza a ir mejor.

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