×

Menores en la red: ¡Que no se conviertan en huérfanos digitales!

- 00:00 Santiago

Los padres y educadores no siempre somos conscientes de los peligros que entraña la red en el "cibermundo" de los menores y adolescentes. En estos casos los menores pasan de forma automática de ser nativos digitales a huérfanos digitales ante su soledad virtual favorecida por nosotros, por los adultos. Internet, gracias a sus infinitas bondades, nos ofrece un lugar perfecto donde encontrar cualquier tipo de información en tiempo real, un canal de comunicación mediante el cual podremos conversar con nuestros contactos sin importar la distancia. La red se convierte en un nuevo "cibermundo" en el que tanto padres como educadores tenemos y debemos de educar y acompañar a los menores. Mientras los padres nos encontramos tranquilos disfrutando de nuestra película favorita, o descansamos después de una larga jornada de trabajo, ignoramos lo que realmente pasa en la red, lo que sucede en el "cibermundo" de nuestros hijos. Sería conveniente que nos hiciéramos la siguiente pregunta… ¿Sabemos el uso que hacen nuestros menores de las nuevas tecnologías? En Internet, en la actualidad, cualquiera de nosotros podemos tener distintas actividades en casi prácticamente todos los ámbitos, en nuestra vida social, en nuestra propia educación y formación, incluso en nuestra vida profesional, particular o en nuestros momentos de esparcimiento. Internet nos ofrece un maravilloso mundo de posibilidades que ayudan indudablemente a la construcción de una sociedad mejor, un mundo orientado al desarrollo y en el que todos podemos crear, difundir y adquirir conocimientos, sin importar las distancias o los propios idiomas, los mayores hándicaps a los que se ha enfrentado siempre el ser humano. Por eso, dada la amplitud de posibilidades, es tan atrayente para los menores y adolescentes. Internet forma parte de su vida desde el momento que nacen, no pueden prescindir de las nuevas tecnologías. Pero internet, como nos pasa en la vida no virtual ó real, se convierte en un lugar donde se nos presentan amenazas y riesgos que elevan su peligrosidad cuando quien lo sufre es un menor, que se hace infinitamente más vulnerable que un adulto a lo tener capacidad de reacción, conocimiento y por sobre todas las cosas de discernimiento. Aunque a veces, solo a veces, los adultos obviamos estos peligros, posiblemente porque no somos conscientes de su existencia dado nuestro "analfabetismo" digital, tenemos miedo a Internet porque nos parece demasiado técnico. La primera medida básica para combatir los peligros de la red es la concienciación de su existencia, conocerlos, conocer su origen, conocer su funcionamiento y cómo actúan sus responsables. La mayoría de los niños, adolescentes y jóvenes actuales que tienen acceso a la red (internet, móviles, etc.) son los actuales nativos digitales porque reúnen una serie de características propias que les diferencian de las generaciones precedentes, son interactivos, multifuncionales y multitareas; se trata de una generación creativa que produce sus propios contenidos. ¡Siempre están conectados! Incluso crean sus propios lenguajes. Ahora, en la era de la comunicación, nuestros hijos son especialistas en la socialización, tienen cientos de "amigos" con quien hablan y comparten confidencias en redes sociales, en medio de una partida de sus juegos online preferidos o a través de los programas de mensajería instantánea instalados en sus teléfonos móviles de última generación. Se habla de pedofilia en la red, de los distintos tipos de ciberacoso a los que se puede enfrentar un menor, pero sin ninguna duda, el principal problema al que se enfrentan, por falta de educación digital y de información y sobre todo por inconsciencia son los riesgos que conlleva el consumo de contenido adulto en Internet. En internet no existe la "censura", no existen los dos rombos, por lo que contenidos relativos a la pornografía, violencia, temas de trastornos alimentarios, contenidos xenófobos, drogas, sectas, etc., están al alcance de todos en internet, y por supuesto también de los menores. Contenidos que pueden ir más lejos que el mero "consumo" de material inadecuado para un niño, puesto que incluso pueden poner en peligro sus vidas (páginas de anorexia y bulimia), así como las llamadas páginas de muerte, que incitan al suicidio, juegos online de extrema violencia, son claros y peligrosos ejemplos. Muchas veces esto es consecuencia del total desentendimiento hacia los niños, de la ausencia de la figura adulta que supervise y proteja la actividad del menor en la red, de la ausencia total del llamado control parental. Ante estos problemas debemos seguir utilizando la lógica, no se trata de prohibir Internet. Esta medida sólo trasladaría el problema a otros ordenadores fuera del entorno familiar. Es mejor explicar a los hijos por qué no deben acceder a determinadas páginas, y qué peligros les acechan si desarrollan determinadas conductas que ellos creen inocuas, por ejemplo, proporcionar información personal en las redes sociales, interactuar con desconocidos o incluso convertirse en el grave problema para otros menores internautas. Por otro lado, por nuestra parte, debemos concienciarles que ante cualquier peligro en Internet que se encuentren siempre tendrán a un adulto a su lado. No olvidemos que los adultos tenemos la tecnología de nuestra parte para educar a nuestros menores, y por supuesto tampoco debemos olvidar que en Internet… Nosotros somos nuestra mayor vulnerabilidad, pero también somos nuestro mejor antivirus.

Más noticias de hoy