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Tarantino llega hoy con su último filme a Santiago

- 21:41 Pura Vida

Quentin Tarantino estrena hoy en las salas de cine de Santiago del Estero, su último y esperado filme, “Había una vez en... Hollywood”, con una muy efectiva pareja conformada por Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, inmersa en una trama que por momentos confunde con su poco certero rumbo.

La historia transcurre en el Los Ángeles de fines de los 60, cuando la industria del cine estadounidense comenzaba a desplazar a la europea. En ese mundo, que es el de la infancia de Tarantino, conviven el actor Rick Dalton (DiCaprio) y su doble de riesgo Cliff Booth (Pitt), dos picarescos personajes que sembraron una profunda relación de amistad y de trabajo.

El director de “Jackie Brown’ y ‘Tiempos Violentos” dijo en la premier mundial en el Festival de Cannes que esta película era su homenaje a esa época del cine y que, el filme, había sido retratado con sus ojos de niño.

Esa visión de infante (el realizador tenía 6 años en 1969) recrea una hermosa relación de amistad entre Dalton y Booth, lo más destacable de la cinta.

El personaje encarnado por DiCaprio es un exitoso actor al que se le está pasando el cuarto de hora, mientras que el interpretado por Pitt, además de ser su doble, es su asistente personal y amigo.

Según Tarantino, esta historia fue inspiración de una real muy similar que le tocó vivir: sin mencionar el nombre del actor, el realizador de “Kill Bill” señaló que en un rodaje uno de sus actores le pedía encarecidamente que tomara a su doble y que este, luego de un día de trabajo en el que no hizo nada, le dijo que su objetivo era que su “original” estuviera feliz en el set.

Así, Pitt y DiCaprio forman una pareja que se retroalimenta en todos los niveles: cada uno busca la superación de su personaje cuando el otro logra un punto alto y, en paralelo, crean un universo propio que acrecienta el camino que la relación cuece hasta el final del filme.

Sin embargo, cuando parece que la cinta comienza a encontrar el rumbo, gracias al dúo Dalton-Booth, es cuando la película se cae y no logra levantar hasta una de las escenas finales, que pareciera ser un manotazo de ahogado, muy efectista, que saca carcajadas con una de las clásicas resoluciones tarantinescas.

A la par de la historia de amistad, crecen otras teóricas subtramas, como la vida de Sharon Tate (Margot Robbie) y Roman Polanski, por un lado, y el demencial clan de Charles Manson, que, justamente asesinó a Tate embarazada y a otras cuatro personas el 9 de agosto de 1969.

Vecinos de Dalton, Tate y Polanski se pasean en auto, van a fiestas y saludan una tarde a Charles Manson.

Estas subtramas parecen haber sido metidas a presión en el montaje, que a pesar de la letanía con la que ingresa se mantienen firmes y atractivas gracias al carisma de los protagonistas.


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