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Todos somos inteligentes

- 07:03 Opinión

Por licenciado Bernardo Stamateas. Psicólogo. Escritor y conferencista.

¿Cómo entramos al proceso de aprendizaje? Por medio de la atención. Cuando no prestamos atención, sea por el motivo que sea, nos aburrimos y como resultado no podemos aprender. Esto es lo que les sucede a muchos niños y jóvenes en la escuela. 

Pero nuestra atención cambia permanentemente y es efímera. Si yo te preguntara si tu reloj pulsera tiene números arábigos o romanos, seguramente lo mirarías antes de responder. ¿Por qué? Porque no solemos prestarle mucha atención a aquello con lo que estamos en contacto a diario. 


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Mucha gente se niega a seguir aprendiendo cuando llega a determinada edad porque no cree ser inteligente. Lo cierto es que todos tenemos algún tipo de inteligencia, lo cual no significa recordar información de memoria o tener muchos conocimientos de diversos temas. Existen distintos tipos de inteligencia, como la espacial, la lingüística, la musical, la interpersonal, etc.; por esa razón vos podés ser inteligente en un área donde yo no lo soy. 

Ahora para desarrollar nuestra inteligencia, debemos sí o sí estar dispuestos a aprender hasta el último día de nuestra vida y, para ello, es preciso enfocar nuestra mente en la actividad que estamos llevando a cabo. Es decir, hacer foco (prestar cuidadosa atención) en lo que deseamos incorporar. Y una cosa a la vez.


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¿Qué les llama la atención a la mayoría de las personas? Lo nuevo, lo desconocido. En otras palabras, el contraste. Es muy común, cuando uno mira la tele y hace zapping, quedarnos en el canal donde pasa algo distinto, como dos personas que se están peleando. Y está comprobado que queda grabado en nuestra memoria todo aquello en lo que hacemos foco y le dedicamos nuestra atención. 

Todos los seres humanos nacemos siendo curiosos, basta con ver un bebé o un niño. Pero con el tiempo y las muchas ocupaciones y situaciones que vivimos, vamos apagando la curiosidad que debería ser potenciada para lograr aprender. Y no solo en la niñez. Sin curiosidad, rara vez se produce el aprendizaje. De chicos preguntamos el por qué de todo; de grandes matamos nuestra curiosidad. Pero la buena noticia es que nunca es demasiado tarde para soltarla y recuperarla. 


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Y en esta tarea de potenciar nuestra curiosidad y enfocarnos para lograr aprender, no podemos dejar de mencionar nuestro cerebro. Un órgano maravilloso que a veces ignoramos. El cerebro humano es plástico, lo cual significa que todos tenemos la capacidad de cambiar, mejorar y crecer. Y no olvidemos, como ya mencionamos, que todos somos inteligentes. 

La información que guardamos en nuestro cerebro puede ser descartada, cuando ya no nos sirve, y reemplazada por todo aquello que nos resulte útil. Nadie tiene por qué terminar su vida haciendo siempre lo mismo. El cerebro se potencia con el uso y jamás se desgasta. Si bien su objetivo es ayudarnos a cuidar nuestro entorno para sobrevivir, sin duda es nuestro aliado a la hora de hacer conexiones y, como resultado, lograr aprender.

Aprendamos siempre de todo y de todos, todo el tiempo.  

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