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Lucero hace realidad sus sueños en Buenos Aires

Con 12 años mudó su vida a Buenos Aires, junto con su madre. Terminó la primaria en una provincia a la que nunca había visitado, y lo hizo con honores. Desde que llegó en el 2019 tomó clases de lunes a sábados para rendir los exámenes de admisión en el Teatro Colón. Lo logró. Valió el esfuerzo que hizo y hace la familia.

- 08:26 Pura Vida

Lucero Guadalupe Zavaleta tiene 13 años y es una de las tres argentinas -la única santiagueña- que quedó seleccionada entre más de 1000 niñas para iniciar en este 2020 su formación como bailarina profesional en el Instituto de Arte del Teatro Colón, lo que le permite soñar con integrar en algún momento el ballet estable de esa institución de prestigio internacional.

Ese es el futuro al que le va dando forma con la misma dedicación, sacrificios y renunciamientos con los que creó su presente, en el que tiene mucho que ver su familia, que en el 2019 se desdobló para darle a ella la oportunidad de probar su talento para las danzas clásicas en Buenos Aires.

Fotos: Jairo Pinedo / Gentileza: Nora Argüello

Casi como si se tratara de un presagio, Lucero recibió hace un par de años, de manos de sus maestras del estudio de danzas de Teresa Nader una notita que decía: “Es nuestro deseo que estas primeras zapatillas de punta hagan crecer alas en tus pies”. Y así fue. A poco de comenzar su formación, voló junto a su mamá Nora Argüello a la Capital Federal, dejando a su papá, Hugo Zavaleta y a sus hermanos Martín y Micaela, en Santiago del Estero. Toda la familia se puso al servicio de los sueños de esta niña después de que el maestro del Teatro Colón, Alejandro Totto, invitado por el estudio Nader, viera en ella condiciones para enfrentar los exámenes de admisión, que superó con éxito en diciembre pasado, y que le otorgaron un lugar para cursar el tercer año de la formación de bailarina profesional, que está planifcada en 8 años.


“Todo sucedió muy rápido”, dice Nora, instalada junto a su hija desde marzo del año pasado en Buenos Aires, provincia que no conocía y a la que se trasladó renunciando a su trabajo de largos años en un comercio de Santiago del Estero para que Lucero no se quedara con la duda de saber si verdaderamente podría convertirse en una bailarina de gran nivel.

¿Qué los motivó a esta enorme apuesta familiar? Las cualidades que los profesionales decían ver en Lucero, y el entusiasmo y la responsabilidad de la pequeña que fue capaz de recorrer, en varias ocasiones, 8 kilómetros de ida, y 8 de vuelta, cuando no había colectivo y tampoco dinero para pagar un remis, para trasladarse desde su casa al estudio de Nader.

Inicios de un sueño


A los 10 años, Lucero había comenzado a tomar clases en el estudio de Teresa Nader, después de haber visto un video de danzas clásicas que la terminó entusiasmado más que el hip hop y los ritmos contemporáneos que venía practicando desde los 6.


“Sueño con llegar al Royal Ballet y al Ópera de París”

Cuando Lucero Guadalupe Zavaleta comenzó a tomar clases de danzas clásicas, a prueba, durante una semana en el estudio de Teresa Nader jamás imaginó que su vida iba a tomar un ritmo vertiginoso. Sin embargo, está feliz con los avances que va dando en su vida, y se anima a continuar soñando. “Mi sueño es convertirse en primera bailarina del Teatro Colón, llegar al Royal Ballet del Reino Unido y al Ópera de París”, dice desde Buenos Aires, provincia en la que se abre camino con la facilidad de quien siempre se estuvo preparando para esto.

No obstante, confiesa que extraña a su familia, su padre y sus hermanos a los que ve en contadas ocasiones, a sus amigos y a Santiago del Estero. Para Lucero la danza está asociada al disfrute. Por eso quizás asegura que se inspira en la bailarina Marianella Núñez: “Se le nota que disfruta mucho bailar, es humilde y emociona verla”, dice.

Lucero pasó los exámenes físico, técnico y teórico para formar parte del Instituto de Arte del Teatro Colón, y al decir de su maestra Teresa Nader, para ser admitidas en el Colón hasta tienen en cuenta el “contorno de rostro. Es muy exigente”.

Cualidades que se destacan desde siempre

Ya en sus inicios fue desnudando sus cualidades para este género. Lo vieron no solo sus docentes santiagueñas, sino también el maestro Totto, quien durante un seminario que dictó en abril de 2018 en el estudio de Nader puso sus ojos en la técnica de esa niña, a la que le fue sumando complejidad, y a la que le otorgó una beca para tomar una semana de capacitación en Buenos Aires.

A ese primer acercamiento con este profesor del Colón, le siguió un segundo seminario en octubre de ese mismo año, ocasión en la que Totto les habló a los padres de Lucero de las condiciones que tenía para convertirse en una gran bailarina. Pero la apuesta iba a obligarlos a mudar su vida a Buenos Aires. A la familia entera, la proposición la tomó por sorpresa. Aunque no hubo dudas. Se iban a dividir para que Lucero fuera detrás de sus sueños. La niña también aportó lo suyo. Terminó el sexto grado en la Escuela Narciso Laprida, y con la misma rapidez con la que sus padres decidieron jugar su presente y su futuro por ella, consiguió una vacante en el séptimo grado de la Escuela Nicolás Rodríguez Peña, de Capital Federal, de donde egresó con la medalla de Mejor Promedio, portando la bandera de la Nación.

Nora consiguió un alquiler gracias a unos santiagueños que viven hace muchos años en Buenos Aires, y al poco tiempo, también se hizo de un trabajo.

“Yo creo que lo que nos alienta a seguir apostando por este presente y el futuro de Lucero es que todo fluye muy naturalmente”, cuenta Nora.


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