Cassano, en tiempo de despedida Cassano, en tiempo de despedida
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Luego de presentarse en Italia con el ballet La Duarte, Eleonora Cassano continúa con su gira despedida por Argentina presentando ¡Chapeau! Es un programa mixto compuesto por los ballets Carmen y Entre tangos y milongas.
El 2 de agosto próximo vendrá a Santiago para presentarse en la sala del teatro 25 de Mayo.
Eleonora habló en exclusiva con EL LIBERAL acerca de ¡Chapeau! y de lo que hará una vez que se retire de los escenarios.
¿Cómo procesas ahora tu decisión de despedirte de las danzas clásicas?
El proceso no es del todo fácil, porque saber que no voy a volver a bailar clásico es un poquito fuerte. La tomé hace tiempo sin darme cuenta de que me estaba alejando de la danza clásica y que, además, me estaba quedando sin un cierre como corresponde a mi carrera o como me hubiese gustado que fuera. Ahora lo estoy logrando con esta despedida que estoy haciendo por todo el país.
¿¡Chapeau! es la síntesis perfecta de ese cierre soñado?
En parte, sí. Lo que quise mostrar es parte de lo que fue mi carrera como bailarina de danzas clásicas. En este espectáculo, hago un personaje, como es Carmen, que me permite mostrar mucho más que técnica. Con la caracterización de Carmen puedo mostrar los años que han transcurrido arriba del escenario. Lo de los tangos, también. Son unos tangos muy estilizados y que fueron unos de los primeros tangos que bailé junto con Julio Bocca. Lo que quería era homenajear ese primer ritmo y también darme el gusto de bailar una música totalmente diferente.
¿Qué te dijo Julio Bocca por la determinación que adoptaste?
él me lo venía diciendo desde antes: ‘¿y vos cuándo?’, solía decirme Julio. Cuando, hace poco, se lo comenté, me dijo que le parecía muy bien. él, cuando se despidió, pensaba bajarse para no subirse más al escenario. Yo no lo veo por ese lado. Mi despedida es básicamente del clásico.
A partir de este alejamiento, ¿te volcarás a la docencia?
Sí, porque mi interés es mantenerme vinculada con todo lo que hice durante mi vida. Me gustaría mucho, aparte de dar clases, poner mi escuela y formar una compañía de baile a la que pueda dirigir. Será un gran desafío el emprender el camino por otro lado.
¿Qué te sedujo de la danza clásica para que la hayas elegido como el medio para expresarte?
Sucedió cuando yo era muy chiquita. No fue muy pensado ni elaborado. Me llevaron a ver un ballet, me encantó e inmediatamente empecé a estudiar danzas. Así seguí y nunca paré. Todo me fue en forma muy natural. En ningún momento se me presentó la duda, ni me afectó la adolescencia o si iba a seguir otra cosa. Por suerte, desde siempre, tuve muy claro lo que quería para mí. Desde chiquita ya sabía qué quería para desarrollarme como persona y profesionalmente.
En los conceptos actuales de la enseñanza de las danzas clásicas, ¿se contemplan aquellas cosas innovadoras que hiciste con Julio Bocca y la siguieron Maximiliano Guerra e Iñaki Urlezaga?
Lo que sucedió es que se abrió una puerta muy grande y se generó un espacio muy grande que antes no estaba. Hoy en día, la gente busca “la sucesora de...” o “el sucesor de...” Antes no había interés en un bailarín. Ahora se generó un espacio que la gente quiere tener a una persona que tenga para ver bailar. Esto es lo bueno que pasó: despertar el interés en la gente por lo clásico y hacer que este género llegue masivamente, fue algo magnífico.
¿Cuánto tiene que ver en toda tu carrera un señor que se llama Lino Patalano?
Mi carrera no hubiese sido la misma sin Lino Patalano. También pienso que esto sucedió también con Julio (por Bocca). Lo que genera unas cosas increíbles es la cabeza de Lino, que no deja de pensar en hacer cosas por los artistas. Por suerte, nos tocó que trabajara con nosotros.
Y con Julio formaste una pareja artística superlativa para las danzas clásicas y las contemporáneas.
Con Julio yo había comenzado a bailar desde hace tiempo. Después que él se consagrara y fuera premiado a nivel internacional, me convocó para ser su partenaire. Se fue dando algo especial. Transcurrió el tiempo y ese vínculo fue creciendo y afianzándose fuertemente tanto arriba del escenario como en lo privado. No se da, muchas veces, de tener una pareja así, con la que uno se siente súper cómodo bailando.
Hay parejas así que son ejemplos, como ser, en teatro, la que conformaron Norma Aleandro y Alfredo Alcón. Con Julio marcamos un dúo, forjamos un estilo y estoy súper orgullosa por todo lo que conseguimos en la vida y en la profesión.








