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La evaluación educativa, ese debate ausente

- 09:03 Opinión

El abordaje del tema de evaluación nos sitúa en un espacio complejo y conflictivo, ya que es un proceso de múltiples dimensiones con el cruce de intereses y perspectivas de diferentes actores compuesto en niveles político, social, cultural, económico y pedagógico. Muchos autores, teóricos e investigadores del campo de la evaluación, enuncian y describen paradigmas, modelos o concepciones diferentes de la evaluación a lo largo de la historia “Kisilevsky (2016, p.17) hace referencia a la etimología de la palabra evaluación y afirma: “evaluar se define por dos términos: la partícula latina ex, que significa ‘separación de un interior a un exterior’ y, valor, del latín valere, que significa ‘ser fuerte’. Es decir, sacarle el valor a algo o a alguien, darle valor”.  … De acuerdo con su propia etimología, implica la problematización sobre los valores y el sentido de lo que ocurre en la situación observada. Evaluar es aprehender las significaciones propias, particulares de los actos humanos. Importa más, en esta acepción, la aprehensión de los significados que la coherencia o conformidad con un modelo dado. La evaluación es multirreferencial en tanto debe aprehender significaciones heterogéneas. Está siempre abierta al sentido y, por lo mismo, es inacabada (Córdoba Gómez, 2006, p. 4).


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Los mencionados van dando cuenta de una progresiva complejización y democratización de este fenómeno, que con el tiempo fue adquiriendo cada vez mayor relevancia (Guba y Lincon. 1989; House, 2000; Escudero Escorza, 2003; entre otros).

Sin descartar ningún enfoque, resulta estratégico caminar con las herramientas teóricas hacia modernas concepciones. Pérez Juste sostiene (1986: 31): "Acto de valorar una realidad, formando parte de un proceso cuyos momentos previos son los de fijación de las características de la realidad a valorar, y de recogida de información sobre las mismas, y cuyas etapas posteriores son la información y la toma de decisiones en función del juicio de valor emitido". Y otras como el aporte de  Camilloni Alicia (1998) Rodriguez Neira (2000) , Santos Guerra M.A (1999) 

Para referirse a la evaluación en educación es necesario especificar sus dimensiones de análisis que según diferentes autores como  Elola N y Toranzo L. (2000) OEI  son Evaluación del Sistema, de Programas y Proyectos, Institucional y del Aprendizaje. Aquí nos ocuparemos exclusivamente de la primera dimensión: Evaluación del Sistema

En la dimensión de lo macro, la evaluación del Sistema, la realización de evaluaciones como forma de conocer mejor la dinámica de procesos y resultados en los sistemas educativos, exhibe una tendencia creciente a nivel regional y mundial, en países de muy diversas culturas y orientaciones ideológicas de gobierno. Prueba de ello es la creciente participación de los países en las evaluaciones internacionales como PISA, (es un estudio llevado a cabo por la OCDE a nivel mundial que mide el rendimiento académico de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura. Su objetivo es proporcionar datos comparables que posibiliten a los países mejorar sus políticas de educación y sus resultados, ya que en este análisis no se evalúa al alumno, sino al sistema en el que está siendo educado. TIMSS (Trends in International Mathematics and Science Study) es un estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA). Fundada en 1959, la IEA ha dirigido estudios de las políticas, las prácticas y los resultados educativos en más de 60 países de todo el mundo.), PIRLS (Progress in International Reading Literacy Study o Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora), y regionales como SERCE (en América Latina) y SACMEQ (en África), así como el desarrollo de diferentes tipos de sistemas nacionales y sub-nacionales de evaluación en países de todo el mundo.

Esta convergencia en torno a la evaluación a gran escala, se origina, sin embargo, a partir de intereses y perspectivas diversas en cuanto al rol del sistema educativo. En algunos casos predomina una preocupación por la formación ciudadana y la consolidación de una sociedad democrática; en otros, por la productividad de la fuerza de trabajo y la competitividad de la economía nacional, por las oportunidades para el desarrollo integral de las personas y sus posibilidades de participación en la sociedad del conocimiento, o por la equidad y la visión de la educación como uno de los caminos para superar la pobreza.

La República Argentina instituyó el Sistema Nacional de la Evaluación de la Calidad en el año 1993, a partir de la sanción de la entonces Ley Federal de Educación y hoy, a través de Red de Evaluación Federal para la Calidad y Equidad Educativa (REFCEE) se realiza la evaluación sistemática y periódica de los aprendizajes alcanzados por los alumnos y las condiciones en las cuales se generan.  APRENDER es el  dispositivo de evaluación nacional elaborado por el Ministerio de Educación de la Nación con el objetivo de relevar información oportuna y de calidad sobre los logros alcanzados y los desafíos pendientes del sistema educativo del país en el nivel primario y secundario  Con los objetivos de “contribuir al diagnóstico del sistema de educación obligatoria a partir de la generación de información en torno a los saberes básicos y características socio-demográficas de los estudiantes; promover procesos de reflexión en el interior de las escuelas ,generar evidencia para la toma de decisiones., Impulsar el uso de información en los distintos niveles y actores del sistema educativo que coadyuven a mejorar los aprendizajes., enriquecer el debate público y alentar el compromiso de todos los actores vinculados al quehacer educativo con la mejora continua” . Mientras que ENSEÑAR es la evaluación diagnóstica que apunta a apoyar en los Institutos de Formación de futuros docentes en sus primeros pasos en el ejercicio de la profesión y a contribuir para enriquecer la reflexión pedagógica en el interior de cada instituto. Este año está  dedicado a la autoevaluación institucional.


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Desde una perspectiva crítica, un amplio sector de la docencia expreso públicamente su posicionamiento “Nos oponemos desde la docencia y desde las organizaciones sindicales  a los “mecanismos de pruebas estandarizadas” que están siendo impulsados por esta gestión a través de los llamados “operativos” de evaluación  como característica esencial la manera inconsulta en la que se han llevado adelante. …. la concepción de evaluación educativa sobre la que se instrumentan estos operativos como en los modos de implementación; en el uso y el manejo de los resultados del operativo aplicado desde el año 2016, en los cuales  se incluye a los institutos de formación docente.”

Indudablemente, es  relevante el poder analizar el contexto global y local, con respecto a las razones por las cuales este tipo de pruebas pueden no estar contribuyendo a la equidad y la diferenciación que debe existir entre las diferentes formas de aprender de los individuos; el pensar en estandarizar desconoce en gran medida la diversidad, las múltiples condiciones sociales, la cultura, los recursos y los contextos en los que se educan los estudiantes.

De acuerdo con mi criterio faltó el primer paso, definir y acordar qué entendemos por calidad, ya que como Cano: expresa “El concepto de calidad es ante todo subjetivo, ya que cada consumidor o usuario tiene una idea distinta de lo que se entiende por él. Sin embargo, todo el mundo está de acuerdo en que hablamos de la calidad cuando vemos cubiertas todas nuestras expectativas, tanto si se trata de un producto o de un servicio. (p. 60); despegar el concepto desde su origen relacionado al “negocio “”empresa” , Capacitar primero a todos los agentes docentes y técnicos, como lo hizo España; definir que entendemos por evaluación desde un enfoque preciso, regionalizado y aplicarlo en  concordancia con lo efectivamente enseñado y lo evaluado en cada institución. Lo más difícil resulta, a la hora de tener en cuenta el desarrollo de las capacidades, evaluar  la influencia de contexto y las inteligencias múltiples (Gardner 1998) que no son homogéneas en el aula. Por otra parte es necesaria una discusión pública sobre la concurrencia entre lo que se evalúa y lo que se enseña.

En síntesis, se necesita  mejorar las investigaciones sobre las explicaciones del porque se obtienen ciertos resultados, no solo para “reconocer los avances”, sino para implementar políticas de estado que posibiliten resolver fehacientemente la problemática identificada con las evaluaciones.

Sin embargo, no  cabe duda , que las evaluaciones estandarizadas bien diseñadas y bien ejecutadas, constituyen  una fuente valiosa tanto de información, como de insumo para que los gobiernos puedan establecer las políticas educativas pertinentes y contextualizadas; pero se debe advertir que dichas evaluaciones solo ofrecen un indicador parcial dentro del universo denominado calidad educativa y a su vez entender que estas evaluaciones solo son un componente de un sistema de evaluación integro del campo educativo. Por tanto hace que estas sean necesarias, pero no suficientes. La evaluación en el aula, es la célula y el registro del rendimiento académico  más efectivo, es allí  donde  debe comenzar el “gran debate“.

(*) Prof. Ciencias de la Educación (UCSE ) - Posgrado  en Educación Superior (UNSE) - Especialización en Evaluación Educativa (OEI)


1 - 2017 Departamento de Cs. de la Educación, Facultad de Cs. Humanas, UNRC. Revista Contextos de Educación Año 17 - Nº 22. Pp 1-9

2 - Alicia Camilloni “El quehacer educativo “Revista de la Federación Uruguaya de Magisterio Trabajadores de la educación primaria año xIv N° 68

3 - OEI Especialización en Evaluación Educativa 2000 Cuadernillo 1

4 - Red de Evaluación Federal para la Calidad y Equidad Educativa (REFCEE)

5 - CTERA 15 de octubre 2017  Los operativos de aprender y enseñar

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