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Ayudar a mujeres víctimas de violencia, salva vidas!!!

- 08:20 Opinión

Por la Lic. Miryan Judith Bitar.

Después de leer una de las noticias publicadas esta semana sobre violencia de género; de escuchar el relato de esta mujer salvajemente golpeada por su pareja, sobre la que ejerció violencia física y psicológica,  la privó de su libertad estando herida y la llevó a un motel para abusarla sexualmente, centré la mirada en las personas –otras mujeres- que acudieron a su ayuda y posibilitaron que ponga su vida en resguardo.

Estas mujeres, junto a un hombre que acudió al llamado manejando un remis, cumplieron un rol fundamental para que la víctima se protegiera luego del feroz ataque, poniendo así su vida a salvo. Si no se hubieran acercado a escuchar a la víctima, si no le hubieran creído, si no se hubieran “metido” en una cuestión privada, si la hubieran juzgado, si hubieran hecho “oídos sordos” a su pedido de ayuda desesperado y silencioso a la vez, otro hubiera sido el final de la historia.

Por eso me pareció muy importante destacar el valor que tienen todas las acciones que podamos hacer como mujeres, ciudadanas, personas, vecinas, compañeras frente a estos hechos que, lamentablemente, muchas veces terminan con la muerte de la víctima.

Destaco la valentía, la capacidad de empatía, de escucha, la solidaridad de las personas que la ayudaron a escapar de esa salvaje situación. En nombre de todas las mujeres, seamos víctimas o no, MUCHAS GRACIAS!!! Y agradezco también a los empleadores que no sancionan a sus empleados o empleadas cuando se involucran en este tipo de acciones que denotan mucho de humanismo frente al dolor del otro, en un mundo cada vez más “deshumanizado y deshumanizante”.

No mirar para otro lado en estos casos, puede evitar una muerte y le hace sentir a quien sufre violencia que no está sola, que puede sostenerse en una red social y comunitaria que actúa como factor protector.


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Hay estudios e investigaciones que señalan que las mujeres víctimas que se encuentran solas, que no tienen apoyo social, son más propensas a continuar en el círculo de la violencia; a diferencia de quienes sí lo tienen y acuden en busca de ayuda, lo cual nunca es tarde.

Lo principal que tenemos que tener en cuenta es la necesidad de contención, protección y apoyo que tienen las personas que sufren violencia, es por ello que no debemos preguntar, ni juzgar, sólo acudir a su llamado y asistirlas en lo que necesiten. No están en esa situación porque se lo merezcan, o porque la eligieron, o porque “no eligió bien a su pareja” o porque “si se queda o sigue con él es porque le gusta”.

Las mujeres víctimas lo son porque en general sus parejas las han cercado, han cerrado sus vínculos con familiares y amigos, de modo que puedan ejercer sobre ellas una mayor dominación y control, estableciéndose así un vínculo de dependencia que les impide buscar ayuda, salir de la situación de sometimiento, especialmente si fruto de esa relación, hay hijos a quienes atender y cubrir en sus necesidades básicas.

Cuando las situaciones de violencia ocurren en lugares públicos (en un bar, en la vereda de un domicilio) y las agresiones no quedan sólo “puertas adentro” de la casa, es porque el victimario se siente y cree absolutamente “dueño” de hacer lo que quiera con su mujer, con su pareja, colocándola en el lugar de “objeto de su pertenencia o propiedad” y no de sujeto con derechos propios. Y actúa con total impunidad, amenazando o agrediendo a quien intenta ayudar a la víctima.

Es por eso que resulta fundamental actuar sin miedo, llamar a la comisaría más cercana, tratar de que cese con el hostigamiento y los golpes diciéndole que no lo vuelva a hacer, que ella no puede defenderse, que no debe aprovecharse de su fuerza, mientras se busca que la mujer se resguarde para no recibir más golpes ni humillaciones.

Debemos tratar de acercarnos a las víctimas asegurándoles que no las dejaremos solas, que estaremos ahí hasta que llegue su familia o amigos, que no tenga culpa ni vergüenza porque ella no provocó esta situación ni merece que se la trate de esta manera. Que hay lugares a los que puede asistir para recibir ayuda o asistencia, que muchas otras mujeres han podido salir y detener esta violencia, que ella también podrá hacerlo.

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