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Las anfetaminas, los enemigos del corazón del deportista

- 09:14 Opinión

Por Dr. Sebastián Paz. Sociedad de Cardiología Santiago del Estero.

Las anfetaminas son sustancias que estimulan el sistema nervioso central, a nivel deportivo se utilizan para disminuir el cansancio, aumentando la potencia explosiva y la resistencia, según el concepto general que se tiene.

Psíquicamente las anfetaminas reducen la sensación de fatiga, haciéndonos sentir que somos capaces de hacer más de lo que realmente no está a nuestro alcance, por este motivo, al tomarlas se puede realizar un esfuerzo mayor del que el organismo puede soportar.

En concreto, se trata de fármacos simpático-miméticos que actúan sobre una parte del sistema nervioso autónomo que es la que nos prepara para situaciones de alerta y estrés, la sensación al consumir anfetaminas es similar a la producida por la cocaína y la efedrina o pseudoefedrina (estos dos últimos forman parte de algunos medicamentos para el catarro y antigripales).

Al igual que los esteroides anabolizantes, las anfetaminas cumplen las tres circunstancias para incluirlas en la lista de sustancias y métodos prohibidos de la Agencia Mundial Antidopaje. Esto es, aumentan el rendimiento deportivo, atentan contra la salud del deportista y no es ético su uso en el deporte.


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¿En qué deportes se utiliza?

Las anfetaminas se emplean en deportes en los que se necesita capacidad explosiva y resistencia (atletismo, ciclismo y fútbol). También se usan en los entrenamientos con el objetivo de aumentar la intensidad y como sustancias para bajar de peso. Al respecto, ese efecto “antifatiga” hace que se utilice en casi cualquier deporte, salvo en los de precisión (como el tiro) en los que se necesita lo contrario: tranquilidad.

Uno de los casos más conocidos de dopaje con anfetaminas es el de Tom Simpson, ciclista británico que falleció por sobredosis de esta sustancia en una etapa del Tour de Francia del año 1967. Era una etapa de montaña, el ascenso de la cima del Ventoux (en la región de Provenza), que tuvo lugar en un día muy caluroso.

Numerosos síntomas

Según los especialistas, el consumo de anfetaminas puede producir síncopes y paros cardiacos llegando incluso a la muerte, estas sustancias pueden aumentar la presión sanguínea, ocultar el dolor y agravar lesiones, además, también fomentan la agresividad. En el corazón, las anfetaminas producen un espasmo (mayor cierre) de las arterias coronarias, lo que puede llegar, incluso, a provocar un infarto, ese riesgo es aún mayor si se trata de un deportista con depósitos de colesterol en dichas arterias; también elevan la tensión arterial y aceleran el ritmo cardiaco.

Por otra parte, si hay algún sustrato en el corazón que le haga más susceptible de padecer una arritmia, las anfetaminas van a potenciar ese riesgo arritmogénico.

El cerebro también se pone en riesgo, ya que al producir una elevación de la tensión y un aumento de la frecuencia cardiaca hay más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular en personas susceptibles.

Los cardiólogos indican que un consumo acumulativo de anfetaminas puede producir un efecto tóxico en el miocardio.

Las anfetaminas crean adicción, lo confirma la Sociedad de Cardiología de Santiago del Estero, como consecuencia de su ingesta se producen estados de euforia que descienden a otros de decaimiento, por lo que la persona que las utiliza busca de nuevo ese estado de euforia para encontrarse bien.

La anfetamina es un agente adrenérgico sintético que estimula el sistema nervioso central. En la actualidad, podemos encontrar dos sustancias distintas que hacen referencia al nombre de anfetamina.


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La primera está compuesta por las sustancias anfetamina, dextroanfetamina y metanfetamina, mientras que la segunda alude a los estimulantes de tipo anfetamínico (ATS).

A nivel cerebral, la anfetamina actúa como nexo de los receptores presinápticos para la noradrenalina y la dopamina a nivel del sistema nervioso central. La droga se une a estos receptores y los activa, por lo que estimula una mayor liberación de este tipo de neurotransmisores e incrementa la actividad cerebral.

Cuando se consume, la anfetamina mejora el estado de vigilia, aumenta los niveles de alerta e incrementa la capacidad de concentración, así mismo, produce efectos placenteros y reforzadores, reduce los niveles de cansancio, disminuye el apetito y aumenta la actividad motriz.

Metanfetamina

La metanfetamina es un potente estimulante derivado de la sustancia anfetamina anteriormente comentada. Específicamente consta de un agente drenérgico sintético, estructuralmente relacionado con el alcaloide efedrina y con la hormona adrenalina.

Aunque la metanfetamina deriva y se asemeja a la anfetamina, los efectos que provoca en el sistema nervioso central son mucho más potentes y pronunciados.

Es una sustancia mucho más adictiva que produce más efectos en apariencia placenteros y que, a pesar de que también puede incrementar el estado de atención y la capacidad de concentración, se utiliza con fines recreativos.

Por otro lado, esta droga también incrementa la actividad, reduce el apetito, produce sensación general de bienestar, motiva la aparición de estados eufóricos y alivia la fatiga.

Los estimulantes más consumidos

Los laboratorios de control de doping de la Agencia Mundial Antidopaje detectaron en el año 2018 un total de 568 sustancias estimulantes, en el 20 por ciento de los casos se trataba de anfetaminas, encabezando la lista. Las anfetaminas se venden como medicamentos autorizados, siempre con receta, por ello, es factible que puedan comprarse por los cauces legales o ilegales (falsificación de recetas, contrabando de las mismas, así como en el mercado negro o en internet) lo que empeora aún más su consumo y los riesgos que corre quien los consume.


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