El ministro de Defensa israelí aseguró que el Ejército ya tiene definidos los blancos estratégicos y está listo para una operación de gran escala. La decisión final depende de Washington, en medio de una tensión creciente en Medio Oriente.
Israel espera el aval de EE.UU. para relanzar una ofensiva contra Irán Israel espera el aval de EE.UU. para relanzar una ofensiva contra Irán
El conflicto en Medio Oriente suma un nuevo capítulo de alta tensión. El gobierno de Israel aseguró que sus fuerzas armadas están listas para retomar ataques de gran magnitud contra Irán, aunque supeditó la ofensiva a una señal política clave: la autorización de Estados Unidos.
El encargado de transmitir ese mensaje fue el ministro de Defensa, Israel Katz, quien afirmó que el aparato militar israelí ya tiene definidos sus objetivos y que la operación podría activarse en cualquier momento. Según explicó, se trataría de una ofensiva con capacidad de generar daños severos en puntos neurálgicos del sistema iraní.
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"Las Fuerzas de Defensa de Israel están preparadas para la defensa y para el ataque, y los objetivos ya están marcados", sostuvo Katz tras una reunión con la cúpula militar.
El funcionario también dejó en claro que la coordinación con Washington es determinante para avanzar. "Estamos esperando la luz verde de Estados Unidos, primero para completar la eliminación de la dinastía Khamenei", afirmó, en una de sus declaraciones más contundentes.
En esa misma línea, anticipó el alcance que tendría una eventual ofensiva: "El objetivo es devolver a Irán a la edad de piedra y de oscuridad mediante la destrucción de las principales instalaciones de energía, electricidad e infraestructura económica nacional".
Además, advirtió que la próxima acción militar marcaría un punto de inflexión: "Será una ofensiva diferente y letal, que buscará derribar los cimientos del régimen y golpear en los lugares más sensibles".
En paralelo, desde el liderazgo israelí se mantiene una postura firme frente a cualquier escalada. El primer ministro Benjamin Netanyahu había advertido recientemente que el país está preparado para responder ante distintos escenarios, sin descartar ninguna alternativa en el plano militar.
Del lado estadounidense, el panorama es más ambiguo. El presidente Donald Trump decidió extender el alto el fuego con Irán, pese a que inicialmente había mostrado señales de endurecer su postura. Según trascendió, la continuidad de la tregua responde a factores diplomáticos y a gestiones internacionales que buscan evitar una escalada mayor.
Mientras tanto, la situación sobre el terreno continúa siendo delicada. Irán mantiene medidas de presión en puntos estratégicos del comercio energético global, mientras enfrenta sanciones y restricciones impulsadas por Estados Unidos. A su vez, Washington sostiene un fuerte control sobre las rutas marítimas vinculadas al país persa.
Con este escenario, la región permanece en estado de alerta. Israel se declara listo para actuar de inmediato si recibe el visto bueno de su principal aliado, mientras el futuro del conflicto queda atado a decisiones políticas que podrían redefinir el equilibrio en Medio Oriente en cuestión de horas.








