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“No hay una edad mágica para darles el primer móvil”

María José Abad, coautora de “Empantallados”.

- 22:47 Para vivir mejor

Acompañar a nuestros hijos en su iniciación en el mundo de la tecnología es un asunto mucho más trascendental de lo que muchos padres creemos. Los adultos de ahora somos la primera generación de progenitores que no tiene absolutamente ningún referente en este ámbito.

Así como en muchos asuntos educativos nos hemos inspirado en lo que hicieron nuestros padres, lamentablemente no podemos tirar de memoria para recordar cómo hacía nuestra madre, por ejemplo, para gestionar una tarde de invierno cualquiera con cuatro hijos en casa: dos de ellos discutiendo por la tablet; el tercero remoloneando para hacer los deberes porque quiere jugar una partida más de Stumble guys y la mayor, adolescente, grabando un Tiktok a escondidas en el cuarto de baño.

Aunque llevamos ya más de 15 años inmersos en el mundo smart phone, la realidad es que aún somos unos principiantes en educar a nuestros hijos en el buen uso de las tecnologías. El desafío es enorme porque, de lo que hagamos nosotros ahora, dependerá en gran medida lo que hagan en el futuro nuestros hijos con los suyos. La responsabilidad que tenemos es enorme. Nuestra manera de educar a nuestros hijos en el uso de las pantallas va a tener un impacto brutal en generaciones futuras. Por eso, bien vale la pena tomarse la cosa un poco en serio y no dejarse llevar por la corriente.
Cada vez son más los padres que reconocen su ignorancia y manifiestan su interés por aprender; padres que han comprendido que enseñar a sus hijos a manejarse en un mundo lleno de pantallas no es solo una cuestión de tecnología, sino -sobre todo- de educación; padres que han decidido extirpar de su repertorio esa frase tan manida de “bueno… ¿y qué le vamos a hacer? si es lo que hacen todos ahora”.
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Precisamente porque existe este tipo de progenitores comprometidos y conscientes, nació hace ya cinco años la plataforma Empantallados. Un proyecto que tiene la vocación de ayudar a padres y madres a educar a sus hijos en un uso saludable de las pantallas.
La plataforma acaba de publicar su primer libro, Empantallados (Vergara 2022) que plantea el difícil reto de educar en un mundo lleno de pantallas pero que, como explica María José Abad -coautora del libro- también tiene en sus páginas “muchas de las respuestas a las preguntas más frecuentes que nos hacen los padres y madres que, al final, suelen ser las mismas y no son tantísimas”.

Aunque llevamos ya más de 15 años inmersos en el mundo smart phone, la realidad es que aún somos unos principiantes en educar a nuestros hijos en el buen uso de las tecnologías. El desafío es enorme porque, de lo que hagamos nosotros ahora, dependerá en gran medida lo que hagan en el futuro nuestros hijos con los suyos. La responsabilidad que tenemos es enorme. Nuestra manera de educar a nuestros hijos en el uso de las pantallas va a tener un impacto brutal en generaciones futuras. Por eso, bien vale la pena tomarse la cosa un poco en serio y no dejarse llevar por la corriente.

Cada vez son más los padres que reconocen su ignorancia y manifiestan su interés por aprender; padres que han comprendido que enseñar a sus hijos a manejarse en un mundo lleno de pantallas no es solo una cuestión de tecnología, sino -sobre todo- de educación; padres que han decidido extirpar de su repertorio esa frase tan manida de “bueno… ¿y qué le vamos a hacer? si es lo que hacen todos ahora”.

Precisamente porque existe este tipo de progenitores comprometidos y conscientes, nació hace ya cinco años la plataforma Empantallados. Un proyecto que tiene la vocación de ayudar a padres y madres a educar a sus hijos en un uso saludable de las pantallas.

La plataforma acaba de publicar su primer libro, Empantallados (Vergara 2022) que plantea el difícil reto de educar en un mundo lleno de pantallas pero que, como explica María José Abad -coautora del libro- también tiene en sus páginas “muchas de las respuestas a las preguntas más frecuentes que nos hacen los padres y madres que, al final, suelen ser las mismas y no son tantísimas”.

Pregunta: Aunque llevemos ya muchos años rodeados de pantallas, en realidad no tenemos nada de experiencia; es más, es ahora cuando, con cierta perspectiva, empezamos a ver las consecuencias de habernos subido a la ola de la tecnología sin pensarlo mucho…¿estamos a tiempo de reconducir la situación los padres a los que se nos ha ido de las manos?

Respuesta: Ahora es el momento, sí. Y creo que también ahora hay mucha gente que cuando tiene hijos se plantea cosas con respecto al uso de las pantallas que tal vez no se habían planteado antes. El libro, una de las cosas que tiene muy útil son las pautas educativas por edades. A veces la gente se piensa que hasta llegar a la adolescencia no hay que educar en estos temas y no es así: es que hay que educarles desde muy pronto. Y los padres tienen ahí un papel fundamental. La pantalla no puede ser la niñera tecnológica cuando los niños son muy pequeños y luego querer que hagan un uso equilibrado de la tecnología, porque eso es imposible. Todo lo pronto que se empiece, eso que se llevan por delante.

P: El libro habla más de educación que de tecnología...

R: Más allá de dar información sobre plataformas o diferentes redes sociales, Empantallados quiere ayudar a los padres en la educación: qué retos hay detrás de todo esto. Los padres tienen grandes herramientas para educar a sus hijos, pero hay que poner un poco de empeño.

P: La tecnología, más que un obstáculo, puede ser una herramienta para ayudarnos a educar, decís en el libro…

R: Cuando empezamos a investigar qué había en España sobre estos temas, vimos que había mucho de seguridad: la policía hacía una gran labor. Pero eso es como el aprobado. Después del aprobado vienen muchas más cosas. Esto es una oportunidad para educar en personalidad, en sociabilidad, en creatividad. A mí me encanta una frase que oí una vez, que decía que los smart phones tienen hoy más poder de computación que los ordenadores que llevaron al hombre a la luna… es que, si las utilizan bien, pueden cambiar el mundo. De hecho, hay iniciativas que son una pasada. Somos protagonistas de la tecnología. Puedes dejarte llevar, que es lo más cómodo y lo más fácil, pero si tú la utilizas bien, puede ser una herramienta maravillosa.

P: Esta idea de no dejarse arrastrar por la corriente sobre temas relacionados con la tecnología es muy transversal en el libro. Es que a veces parece que para muchos padres ‘la batalla está perdida’ porque como todos los demás lo hacen de una determinada manera hay que seguir la corriente. A pesar de esta presión social, ¿crees que tenemos mucha más libertad para decidir de lo que pensamos?

R: La pregunta más frecuente que nos hacen a Empantallados es a qué edad le damos el primer móvil nuestros hijos. Nosotros decimos que no hay una edad mágica, sino que depende del grado de madurez de cada hijo. Uno de los errores más frecuentes que nos encontramos es que el móvil llegue como un regalo de un familiar o dárselo por la presión social. Tú tienes que pensar en tu hijo y que sea una decisión de los padres: de qué creemos que es lo más conveniente.

P: Y ya no solo es saber cuándo están preparados para tener un móvil, es que, una vez que lo tienen, empieza otra fase que también hay que gestionar, porque eso de la barra libre no es muy recomendable...

R: No, no… hay unas normas; existe el contrato del primer móvil. También nos lo preguntan mucho: ”Es que mi hijo accede a contenidos inadecuados”. Ojo, pues antes de darle el móvil, ¿qué te gustaría que supiese tu hija que no sabe?, ¿qué te gustaría contarle tú y que no se lo pregunte a Internet? No conviene asustarse ante conversaciones incómodas porque, si no te lo preguntan a ti, lo preguntarán en Internet, que no pone mala cara ni se escandaliza cuando le preguntan…

P: Es como que todo esto de las tecnologías, aunque sea complejo, en el fondo nos está abriendo un nuevo marco para educar, para inculcar a nuestros hijos los valores que son importantes para nosotros…

R: A lo mejor, si tú le preguntas por un tema a tu hijo, pues no te responde, pero si ves una película y aparece algo que te interese, pues es una oportunidad para hablar sobre eso. Hay datos, del último estudio de GAD3 que dice que tres de cada cuatro padres consideran que ver películas con sus hijos facilita temas de conversación. A la vez, el 60% de los adolescentes reconocen que ven las pelis solos…¡pues ahí tienes una oportunidad!

P: El libro está lleno de tips y de recomendaciones; muy interesantes todas...Pero francamente, me veo incapaz de hacerlas todas.

R: No se trata de hacerlo todo; no se trata de agobiarse. Somos conscientes de que los padres viven muchas veces en modo supervivencia, pero a veces hay que hacer pequeños ajustes, pequeños cambios. A veces no hay que conseguir el hábito perfecto, sino un hábito que te lleve dos minutos. Entonces, entras en casa y dejas el móvil. Esto es menos de dos minutos, pero es un cambio brutal. No quieras conseguir hacer las cosas perfectas, no… pero cosas de dos minutos, sí las puedo hacer. Vé a recoger a tus niños pequeños con el móvil en el bolsillo; no lo estés mirando mientras les esperas. A veces son cosas muy sencillas. Porque decimos que los niños no tienen paciencia, pero nosotros tampoco la tenemos. No hay que agobiarse. No quiero que nadie que lea esta entrevista se agobie: relax…

P: La realidad es que en muchas familias, la tecnología, más que una oportunidad para educar es el principal motivo de conflictos…¿tenemos los padres el derecho a controlar la relación de nuestros hijos con la tecnología?, ¿o la obligación?

R: Tenemos la obligación porque están bajo nuestra custodia. Los menores están bajo la custodia legal de los padres, que tienen esa obligación. Creo que invadir mucho la intimidad es contraproducente…hay que tener un equilibrio, pero claramente, eso de espiar a los hijos todo el rato puede ser contraproducente, es mejor que, por ejemplo, cuando se les instale un control parental, ellos lo sepan; o que las normas de pantallas en casa apliquen a padres y a hijos y que se sepa, que se pongan esas normas en un lugar visible: que no solo sean normas para los hijos, sino también para los padres.

P: ¿Crees que los padres de hoy en día nos ponemos lo suficiente en la piel de nuestros hijos?, ¿podemos esforzarnos más en ese aspecto?

R: Creo que también a los padres hay que exigirles que entiendan un poco el mundo de sus hijos; que por ejemplo no digan despectivamente “el youtuber ese”, o “el influencer ese”. En videojuegos vemos mucho eso de llamarles para la cenar y que ellos se enfaden mucho porque les cortamos la partida. Es que claro, le has cortado la partida a la mitad y tienes que entender que la partida tiene su ritmo y es como si le cortaras una película justo antes de terminar. En estos casos pues mira a ver cómo organizar los tiempos de uso para que respeten que no le cortes la partida en la mitad… ¡porque se enfada con razón! Lo que quiero decir es que esto es un esfuerzo por las dos partes para entender su mundo y para explicarles muy bien por qué no queremos que hagan ese uso excesivo de las pantallas.

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