Para vivir mejor PSICOLOGÍA

Psicoticismo, extraversión, neuroticismo (inestabilidad emocional) en los perfiles y rasgos de personalidad (criminales y persuasión) - 1ª parte

Por el Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

04/11/2018 -

El presente escrito tiene como objetivo proponer y diseñar las estrategias de persuasión más adecuadas, en función del tipo de personalidad que cada sujeto presente, para así conseguir en ellos el fin deseado. Durante las investigaciones criminales hay escenarios en los que interesa conocer en muy poco tiempo cómo es la forma de ser (personalidad) de un sujeto determinado, con el objetivo de interactuar con él del modo más exitoso posible. Imaginemos un posible escenario como puede ser el atraco a un comercio, en el que los delincuentes se encuentran encerrados y junto a clientes y empleados, a los que utilizan como rehenes en un proceso de negociación. A la hora de intentar que estos den fin a su comportamiento y pongan en libertad a las personas retenidas, han de ser tenidas en cuenta las diferencias individuales de estas personas para que el proceso de negociación se lleve a cabo de manera efectiva. Conocer las diferencias individuales de personalidad de estos sujetos es relevante ya que nos permite predecir su comportamiento, su forma de reaccionar ante un mensaje persuasivo, la forma de aproximación que los policías deben realizar e incluso puede ser decisivo para que estos rehenes conserven su vida. Habitualmente lo que utilizamos para conocer las características de personalidad, son los test psicométricos, que exigen la colaboración del individuo y también necesitamos tiempo, que en muchas ocasiones no disponemos. Para superar estas limitaciones, surge el perfilado psicológico criminal indirecto, que, basándose en teorías neuropsicológicas de la personalidad, nos permite inferir los rasgos de personalidad del sujeto, así como sus vulnerabilidades y fortalezas en el menor tiempo posible, las mejores estrategias de persuasión e influencia y establecer el mejor emisor (en función del perfil de personalidad) para tratar con dicha persona, todo ello sin contar con la participación explícita del sujeto. Lo que deseo comentar a los lectores de nuestro periódico EL LIBERAL es que el objetivo es centrarme en las características de la personalidad del criminal y cómo se lo puede persuadir en una negociación y/o mediación ante un atraco de un comercio, como lo dije al principio, es algo apasionante y que seguramente lo será para ustedes también, este escrito se va a centrar en la personalidad, base en la que esta técnica se fundamenta (perfilado psicológico criminal indirecto). En primer lugar, se va a realizar una revisión bibliográfica sobre personalidad, variables que influyen en su construcción, modelos existentes para la descripción de la misma y análisis de los perfiles de personalidad, así como las vulnerabilidades y fortalezas propios de cada uno. El estudio de la personalidad, se va a abordar tomando como referencia el modelo propuesto por Hans J. Eysenck (1952) y la posterior reformulación llevada a cabo por Jeffrey Gray (1991). Del mismo modo, se va a hacer referencia a la Teoría del apego propuesta por Bowlby (1969, 1973,1980), para explicar la importancia del entorno y de las experiencias tempranas en la construcción de la personalidad. Posteriormente voy a desarrollar en cómo se centrará en la persuasión o el cambio de actitudes de forma intencional derivado de la exposición a la comunicación (Petty y Cacioppo, 1986; Briñol, de la Corte y Becerra, 2001). Se trata de hacer conscientes las técnicas y destrezas de persuasión que diariamente utilizamos, pues estamos continuamente influyendo y siendo influidos. Por último, se analizarán las mejores formas de aproximación a cada perfil, en función de los puntos fuertes y débiles percibidos, diseñando así la estrategia de persuasión más eficaz para cada tipo de personalidad. Este medio de información es el adecuado para explicar el trabajo que nos lleva a los neuropsicólogos en situación de complejidad y estrés agudo como es persuadir al criminal a que deponga su actitud y su conducta que es lo que hace que su personalidad sea lamentable; es innovador y se considera de importancia ya que trata un campo hasta ahora inexplorado, del cual se pueden beneficiar muchas áreas de investigación, entre ellos, diversas unidades Policiales y Judiciales. Por tratarse de un campo todavía novedoso, es importante tener en cuenta que las conclusiones y propuestas que surjan del mismo pueden arrojar los primeros datos sobre cómo influir de manera personalizada, pero en ningún caso son estrategias de aproximación fijas las cuales no estén sujetas a futuras modificaciones e investigaciones.

El estudio de la personalidad

Entre los años 30 y 70, surgen las primeras teorías de personalidad, entre las que destacan las psicoanalíticas (Freud, Jung, Adler), humanistas (Rogers, Murray, Maslow), factoriales o multi-rasgo (Allport, Cattell, Eysenck) y teorías conductuales (Skinner, Dollard y Miller) entre otras (Bermúdez et al, 2012). A pesar de esta proliferación de teorías, este escrito lo voy a centrar en el estudio de la personalidad tomando como referencia las teorías del rasgo o en términos de Bermúdez (1980,1985), teorías situacioncitas o interaccionistas. Sin embargo, antes de presentar estas teorías de personalidad, es preciso hacer una descripción del término que nos ocupa, la personalidad. En primer lugar, es importante destacar la frase enunciada por Pervin (1990) en la que afirma que: Todo el mundo sabe lo que es personalidad, pero nadie puede expresarlo con palabras. Esta frase refleja uno de los primeros problemas que encontramos a la hora de definir personalidad, la multitud de definiciones y la falta de acuerdo sobre la descripción adecuada. Para definir este controvertido término, se va a emplear la definición aportada por Pervin (1998), la personalidad es una organización compleja de cogniciones, emociones y conductas, que da orientación y coherencia a la vida de la persona. Es decir, la personalidad además de mostrar patrones consistentes de pensar, sentir y actuar de una persona, hace referencia a la función adaptativa de los mismos, lo que permite conocer la forma habitual de la persona de afrontar distintas situaciones. Por ello podemos decir que la personalidad, constituye la unicidad humana. 1. Modelos de personalidad basados en la teoría de rasgos En los modelos basados en la personalidad, surgen los siguientes sistemas taxonómicos de la personalidad: modelo de dieciséis factores de Cattell (1950), el modelo de tres factores de H. Eysenck (1952) y el modelo de los cinco factores o los Cinco grandes (1990). Es t a s c a r a c t e r í s t i c a s constituyen elementos diferenciales respecto de otros modelos, lo que ha impulsado la relevancia de estas teorías en el mundo científico y la utilización de estas para abordar el presente trabajo. En concreto, lo que voy a transmitirle será en base a la teoría centrada en el modelo enunciado por Hans J. Eysenck (1952). La aplicación de este modelo resulta de interés ya que presenta fundamentación biológica y el número de rasgos utilizados para la descripción de la personalidad facilita su explicación. Del mismo modo, se hará referencia a la teoría de Jeffrey Gray (1991), quien basándose en el modelo de Eysenck, hizo una reformulación propia, basada en dos dimensiones unipolares. 2. Modelo PEN de personalidad Según Eysenck existen tres rasgos fundamentales para describir la personalidad: Extraversión (E), Neuroticismo (N) o inestabilidad emocional y Psicoticismo (P) o dureza emocional. Dichos rasgos configuran el denominado modelo PEN de personalidad. Cada uno de estos rasgos son dimensiones continuas en las que podemos situar a las personas. De este modo, no decimos que un sujeto es extravertido o no, sino que hablamos del grado en que este rasgo se presenta. Eysenck definió neuroticismo (N) como la disposición a padecer lo que clásicamente se conoce como trastornos neuróticos, tanto trastornos de ansiedad como del estado de ánimo. Un individuo con alto N es: ansioso, deprimido, tenso, inestable, tímido, melancólico, hipersensible, emotivo, con baja autoestima y sentimientos de culpa. Igualmente, atribuimos a un individuo con bajo N, las siguientes características: tranquilo, relajado, equilibrado, estable, despreocupado y con capacidad de enfrentarse a situaciones estresantes sin aturdirse. Del mismo modo, al hablar de extraversión (E), destacó dos rasgos centrales de esta dimensión: la sociabilidad y la actividad. Así un individuo con alto E es: sociable, vivaz, activo, asertivo, buscador de sensaciones socializadas, despreocupado, dominante, energético, optimista, espontáneo y aventurero. Un individuo con bajos niveles de E sería descrito como: reservado, tranquilo, retraído, introspectivo e independiente. En lo que se refiere al psicoticismo (P), para la realización de este trabajo, se ha decidido su división en dos variables, insensibilidad emocional e impulsividad. Aquellas personas que puntúan alto en insensibilidad emocional pueden ser descritas como: agresivas, hostiles, frías, egocéntricas, tranquilas, despreocupadas, antisociales, rígidas y poco empáticas. En contraposición a aquellas personas en las que encontramos bajas puntuaciones de insensibilidad emocional: empáticos, afables, cariñosos, pacíficos, altruistas, socializados y con tendencia a la dependencia emocional. Por último, hablamos de personas con altas puntuaciones de impulsividad como aquellas que actúan sin pensar, incapaces de retrasar la gratificación o postergar el deseo. Como consecuencia, pueden verse inmersos en conductas de riesgo, al contrario que aquellos que presentan bajos niveles de impulsividad, los cuales son descritos como personas concienzudas y cuidadosas, que piensan detenidamente antes de ejecutar una acción. Una particularidad que existe en este modelo es que estas tres dimensiones se consideran independientes o lo que es lo mismo, ortogonales. Esto quiere decir que puntuaciones altas en un rasgo no predicen puntuaciones altas en los otros dos. De este modo, podemos encontrar una persona con altos niveles de Extraversión, medios en Neuroticismo y bajos en Psicoticismo. Es ta cual idad pone de manifiesto que, para perfilar a un individuo, no basta con conocer las puntuaciones que este obtiene en uno de los rasgos, sino que es imprescindible conocer el modo en que estos rasgos se combinan. 3. Modelo de Jeffrey Gray Tomando como referencia el modelo propuesto por Eysenck, Gray (1991) realizó una modificación del mismo, planteando tres sistemas: 1) BAS o sistema de aproximación conductual, sensible ante señales de refuerzo, recompensa o terminación de un castigo 2) BIS o sistema de inhibición conductual, sensible a señales de amenaza o castigo y 3) FFS o sistema de ataque-huida. Aquellas personas con un BIS alto se muestran ansiosas, miedosas, con sentimientos de tristeza y frustración (Gray, 1978,1981, 1987b, 1990). Mientras que, en aquellas que presentan niveles de BIS bajos, se observan bajos niveles de ansiedad y/o miedo. Decimos de estos últimos, que presentan una disfunción neurobiológica y neuropsicológica en el VIM (mecanismo de inhibición de la violencia) propuesto por Blair (2003). Este autor, explica que cuando estas personas observan claves de distrés (emociones faciales de miedo o tristeza), no se produce en ellos ninguna reacción emocional aversiva, que es precisamente lo que algunos autores sugieren que ocurre en la psicopatía. En lo que se refiere al sistema de aproximación conductual (BAS), se observan altos niveles de impulsividad, actividad e incapacidad para el retraso de la gratificación en aquellos que presentan altos niveles de BAS. Además, Gray (1977, 1981,1990) afirma que este sistema también es responsable de sentimientos positivos como euforia, esperanza o alegría. Por el contrario, se observan bajos niveles de impulsividad, capacidad de pensar detenidamente antes de actuar y capacidad para postergar el deseo en aquellas personas con bajos niveles de BAS. Por último, el sistema de ataque-huida (FFS), hace referencia a la sensibilidad o reactividad de la persona ante señales de peligro. De este modo, las personas con un FFS híperreactivo tienden a sobrestimar señales de peligro mientras que en aquellas en las que el FFS se encuentra hipoactivo tienden a infraestimar señales temerosas. Este sistema explicaría también las diferencias individuales que encontramos en niveles de agresividad.

Continuará...

 
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