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¿Cómo reconocer a un psicópata?

Lobos disfrazados de corderos, manipuladores, faltos de empatía. Los especialistas explican por qué es importante identificar a las personalidades de este tipo y no dejarse seducir por sus encantos. Claves para comprender un desorden del que todos hablan.

- 03:30 Para vivir mejor

Por María Eugenia Sidoti

Para la RAE se trata de una “persona que padece una anomalía psíquica”. Para los profesionales de la salud, de un patrón biológico sumado a rasgos determinados de personalidad. Para el mundo de ficción es, sin duda, un objetivo altamente seductor: construir personajes malvados con rasgos psicopáticos ha sido, desde siempre, la tentación de todo guionista.

 

Para la mayoría de los mortales, un psicópata es un signo de pregunta o, más bien, un signo de exclamación. Un cartel de color rojo con la palabra “peligro” escrita en él.

Pero, ¿qué es realmente una persona psicópata?

 

Se suele pensar que los psicópatas son personas visiblemente alteradas, con ademanes violentos y miradas maléficas. ¿Existe de verdad una manera de identificar a alguien así? “El psicópata es una persona que se caracteriza por no tener empatía, carecer de culpa y arrepentimiento y cosificar a las personas con las que se vincula para su propio beneficio”, explica la doctora Mónica Andrea Pucheu, médica especialista en Psiquiatría, secretaria de Fundación para la Asistencia de Personas Adictas a Personas (FUNDAPAP) y asegura que, si bien este desorden figura en las clasificaciones de la psiquiatría, “no podemos decir que sea exactamente una enfermedad, ya que hay psicópatas denominados ‘adaptados’ que son muy inteligentes y hacen un muy buen uso de la manipulación del otro. Los hay profesionales, políticos, etcétera”.

¿Si son manipuladores? La respuesta es sí. “Suelen atribuirse virtudes que los posicionan arriba del resto y controlar sus emociones seduciendo a los demás, quienes no esperan ser sus víctimas. Estas personas, que llamamos narcisistas, consideran que sus deseos y necesidades están por encima de los otros y entonces no dudan en manipularlos para satisfacer sus propios deseos. Es común además que crean que todos siempre les deben algo”, describe la doctora Gabriela Nielsen, psiquiatra, integrante del Programa de Reactivación Funcional en Salud Mental de INECO.

Según dice, estas características singulares probablemente ayudaron a muchos autores a poder inspirarse en historias donde el “cordero” pasa a ser un “lobo” sin que los demás puedan siquiera preverlo. Victimarios que encuentran en sus víctimas el escenario fértil para algún tipo de relación abusiva.

 

Ahora bien: ¿cómo logran sus objetivos los psicópatas?

“Los rasgos sobresalientes y que ejercen sobre otros son la seducción, la fascinación y la coerción; estos son los rasgos iniciales de la relación. Es por eso que consideramos, siguiendo al doctor Hugo Marietan, que no hay víctimas en la relación psicopática, sino complementarios, donde también existe una personalidad que queda fascinada por la seducción y se ve enredada por las mentiras”, comparte la doctora Pucheu.

Pero no es lo mismo un psicópata que un loco o un asesino

“Con frecuencia, aunque no siempre, las personas que comenten actos de violencia tienen rasgos psicopáticos de la personalidad. Sin embargo, es importante tener en consideración que los motivos que llevan a una persona a cometer un acto de violencia son complejos y no pueden atribuirse siempre a una persona con características psicopáticas”, considera la doctora Nielsen.

De hecho, muchas personalidades de este tipo brillan en su entorno y alcanzan metas altísimas, porque están dotados de una gran inteligencia y pueden ser sumamente amables y seductoras.

“Es una forma de estar en el mundo que no sigue las leyes o las acomoda a su beneficio. En ella también entran los antisociales que son los que vemos todos los días en el diario, los que matan, abusan, roban, torturan y son capaces de las mayores aberraciones”, destaca la doctora Pucheu.

 

Muchas veces, las mujeres víctimas de violencia de género denuncian a sus agresores y los describen como psicópatas. ¿Regla o excepción? Dice Pucheu: “El hombre violento no tiene que ser necesariamente un psicópata, podemos encontrarnos con una enfermedad mental, como los trastornos de personalidad, el perverso narcisista que no tolera el no, el trastorno límite que no soporta el abandono; también con personas que han sido criadas en hogares muy violentos y solo conocen el golpe como forma de expresión y deben aprender a manejar su ira”.

 


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