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Haime: "La clave es el trabajo serio, no manipular datos"

Afirmó que, en la provincia, hay que "ser inteligente y muy conocedor" para recolectar la información. "Con la capital y La Banda ya se tiene la mitad de la población, pero después se tiene que ir al resto de los lugares, porque sino también va a tener un diagnóstico equivocado".

05/04/2015 - Así lo considera Hugo Haime, quien lidera una empresa que se especializa en investigación, estrategias, imagen y comunicación política e institucional en todo Latinoamérica y que ya realizó diferentes trabajos en Santiago del Estero. Siempre hay dudas en el tema de las encuestas sobre si coexisten dos en una: la verdadera y la que finalmente se publica. ¿Es así o es sólo un mito? Tengo tres libros escritos sobre ese tema. En mi concepto no hay ningún estudio internacional que muestre que porque usted publica una encuesta que diga que un candidato va a ganar, eso se cumpla, lo cual para mí son cosas que carecen de todo sentido. Ahora, si me pregunta que si hay colegas que lo hacen, le tengo que contestar que sí, pero lo hacen porque hay una creencia muy profunda que está basada en la teoría de la espiral del silencio, que nació en Alemania en los 70 con el devenir de los medios masivos de comunicación, en donde se creía que la gente cambia su opinión de acuerdo con lo que le dice el medio. Esa era una de las claves. La segunda es que la gente va detrás del carro ganador. Se juntan las dos cosas y se encuentra con muchos dirigentes políticos que creen en estas teorías y en realidad se enojan a veces con los encuestadores, con los consultores porque no cambian los números. Yo no le puedo decir que eso no exista, sí que la mayoría no lo hacemos. Es que si uno quiere mantenerse en el mercado mucho tiempo, debe trabajar seriamente y no debe manipular datos. ¿Hacer una encuesta en Santiago del Estero es muy diferente a hacerla en Buenos Aires? No, es lo mismo, metodológicamente es lo mismo, hay que sacar una buena muestra. En Santiago del Estero uno necesita mínimo 600 casos para estar tranquilo para tener una perspectiva provincial, sabiendo que básicamente tiene capital y La Banda, tiene casi la mitad de la provincia, después se tiene que ir al resto de los lugares, porque sino también va a tener un diagnóstico equivocado. El problema en ciertas provincias que dependen muchas del Estado es que uno tiene que ser muy inteligente y muy conocedor para darse cuenta de que muchas veces la gente miente o que no quiere contestar la encuesta, porque muchas veces la gente al encuestador lo confunde con un operador político, con un puntero político. Hay muchas anécdotas, pero a mayor nivel de pobreza, a mayor preponderancia de aparato político, hay que ser mucho más cuidadosos. El año pasado hubo un problema de muestra en La Banda. En mi caso, tuve que hacer una metodología especial que me permitió saber quién ganaba. Uno no puede ir a hacer una encuesta como si no supiera algunas cosas, siempre hay que ser cuidadoso y conocer el terreno. ¿Por qué en las últimas encuestas a elecciones presidenciales hay tanta diferencia de resultados? Creo que hay dos o tres fenómenos a tener en cuenta. En primer lugar, el tipo de metodología que se usa. Una cosa es la encuesta telefónica y otra cosa la presencial. En Santiago del Estero no se puede hacer una encuesta telefónica porque el 60% de la población no tiene teléfono fijo. Quiere decir que va a tener datos de los sectores alto y medio de Santiago del Estero, que van a tener una opinión opositora del gobierno nacional, seguramente va a terminar ganando (Mauricio) Macri ahí. Si lo llevo eso a todo el país, el 45% de los argentinos no tiene teléfono de línea. Entonces ahí se produce un sesgo del nivel socioeconómico. Además, pensemos que hay errores estadísticos en las encuestas. Yo vi una o dos encuestas que dicen que está arriba Macri y no más que eso. El resto de las encuestas, todos coincidimos, está arriba (Daniel) Scioli, y hay una discusión por el segundo lugar entre (Sergio) Massa y Macri. Lo que pasa es también qué se está publicando. Hay quienes están publicando la primera vuelta y hay quienes sólo publican las Paso. Entonces cuando usted publica las Paso hay un triple empate, estamos en 20-21% para cada candidato. Entonces se están publicando cosas distintas con metodologías distintas. A meses de las Paso, a 6 meses de las elecciones, ¿cuáles son las ventajas de hacer encuestas? Para mí, las encuestas siempre son un instrumento para saber dónde está uno parado y la gente o la campaña en la que está parado y qué tiene que hacer para ganar. O sea las encuestas son instrumento de la campaña, lo otro es saber quién va primero, pero los profesionales sabemos que tenemos varios elementos que podemos decir que un candidato va primero, pero puede caer rápidamente, otro que va tercero puede saber, lo que tenemos que contestar es por qué un candidato tiene los puntos que tiene y por qué unos suben y otros bajan. Lo que pasa es que los medios de comunicación lo único que va es quién va primero, segundo o tercero y nada más. ¿Se publican encuestas a conveniencia? Sí, eso puede pasar, en general los colegas dicen qué es lo que están publicando. También hay una parte de responsabilidad de quien las publica. En general se ponen las fichas técnicas y no es lo mismo que yo haga una encuesta de 1.000 casos que de 2.000. Una encuesta de 1.000 casos tiene +/- 3% de error estadístico, entonces si le digo que un candidato tiene 30% y el otro 27%, eso puede ser al revés también. Ahora, si tengo una encuesta de 2.000 casos, tiene 1,5% de error, pero en general, de las encuestas no se publica casi nada. Cuando se acerquen las elecciones, ¿Las encuestas deberían ser más precisas? La gente sigue pensando, las cosas pueden cambiar, porque pasó algo importante, porque un candidato metió la pata, hay múltiples cuestiones que entran en juego. No es un problema de precisión y, al respecto, el lugar más claro es la Capital Federal, en donde la gente toma su decisión una semana antes, cuando por ley ya no se pueden publicar

 
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