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El ABC del acné en los adultos

Pese a lo que se cree, no se trata de una condición que irrumpe sólo en la adolescencia. Un tercio de las mujeres de más de 35 años lo sufre y afecta su vida social. Todo lo que hay que saber para controlarlo

- 23:04 Para vivir mejor

Por Valeria Chavez - infobae.com.ar


Suele relacionárselo con la adolescencia y el efecto de la “explosión” hormonal en esa etapa de la vida. Sin embargo, el acné es cada vez más frecuente y afecta a por lo menos un tercio de las mujeres de más de 35 años. Las causas pueden ser variadas, e identificar en cada caso cuál es el origen del acné será de gran importancia para su tratamiento.

“La piel es el reflejo de nuestra vida. La clave en el tratamiento del acné es abordar al paciente de una manera integral, interpretando las afecciones dermatológicas y entendiendo que la piel está integrada a nuestro cuerpo, a nuestra vida diaria y a nuestro estilo de vida”. El médico dermatólogo Lucas Ponti (M.N.130388) aseguró que “el 20% de la población adulta tiene acné y en su mayoría son mujeres”.

“Esto se debe a las alteraciones hormonales que sufren no solamente por la genética sino también por el estilo de vida: ya sea por el uso inadecuado de pastillas anticonceptivas, el mal descanso nocturno, hábitos como el tabaquismo o una dieta alta en azúcares, lácteos, grasas y ultraprocesados son todos factores que empeoran o hacen que sea persistente el acné en la vida adulta”, explicó Ponti.

Lo cierto es que el acné es una patología benigna de la piel muy común y el principal motivo de consulta al dermatólogo. Si bien es una dolencia que está presente más que nada en adolescentes y afecta a aproximadamente el 60% de ellos, también se puede hacer visible en la edad adulta.

En ocasiones, esta problemática puede tener un importante efecto en la calidad de vida repercutiendo negativamente en la autopercepción y la relación con los otros. El 50% de las personas con tendencia al acné se aíslan socialmente y el 46% tiene más probabilidades de desarrollar depresión. Esto demuestra que no sólo afecta a nivel físico, sino también a nivel emocional.

Sus efectos psicológicos son comparables con los que se experimentan en condiciones médicas como el asma, la epilepsia y la diabetes, según observó un informe de la firma cosmética La Roche-Posay de 2020. No obstante, el acné no tiene porque ser una condena y puede tratarse con éxito.

En este punto, Ponti insistió en que “identificar en cada caso qué cuestiones del estilo de vida o alteraciones hormonales pueden estar afectando la salud de la piel, es clave para que el especialista pueda intervenir”.

Y ejemplificó: “En una mujer de 30 años que consulta por brote de acné que nunca tuvo se debe estudiar no sólo su estilo de vida sino su salud metabólica y hormonal, y si se identifica que tiene una alteración en el metabolismo de la glucosa -por mencionar alguna de las cuestiones que pueden surgir- eso se puede tratar y ayudar a que ese aspecto que promueve el acné mejore, más allá de que se le ofrezca una rutina de cuidado facial”.

“Hoy no se concibe no estudiar de forma integral en un paciente que tiene acné en su adultez, justamente porque para un mejor tratamiento primero se debe identificar qué es lo que lo produce para después encarar la rutina, la suplementación con minerales esenciales o antiinflamatorios como el Omega 3 en los casos que así lo requiera e incluso mejorando la alimentación, el descanso y la actividad física”, según explicó el director de Acneba, el primer centro dermatológico dedicado al tratamiento y la prevención del acné. 

Fuente: Infobae

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